Frase de la Semana

El éxito es el premio del esfuerzo personal; sigue siempre adelante te espera un mejor futuro. El éxito es el fruto del trabajo y la grandeza personal para poder llegar a obtenerlo. El éxito se obtiene solo con pensamiento firme y seguro de saber lo que se quiere llegar a ser.

Piénselo bien: ¿es usted un buen o mal compañero de trabajo?


Imagine que está en su puesto de trabajo. Sí, en ese extraño lugar en el que pasa al menos ocho horas de lunes a viernes por un salario siempre mejorable, conviviendo con desconocidos que usted no ha escogido y a los que ve más que a su propia familia y a sus amigos más íntimos. Vuelva a pensar en el sitio donde trabaja y eche un vistazo a su derecha y a su izquierda. Ahora mire hacia delante y hacia atrás. ¿Ha tenido algún rifirrafe con alguna de las personas que está viendo? ¿Se lleva realmente bien con todas ellas? ¿Hay alguien a quien no soporte?

Si es sincero consigo mismo seguramente admita haber discutido e incluso haberse enfadado con alguno de sus compañeros, por mucho que los demás no se hayan dado cuenta. Y que reconozca estar harto de una o dos personas en concreto, a las que al menos en su fuero interno no les pasa ni una... Por todo ello, ¿siente antipatía crónica o le guarda rencor a algún miembro de su equipo en particular? ¿Es posible que le ronden pensamientos negativos, e incluso violentos, sobre alguno de sus compañeros?


Quizás le saque de quicio ese colega tan victimista que siempre aparece en el momento menos oportuno, contándole lo desafortunada que es su vida y la manía que le tiene el jefe y el resto de colaboradores. O tal vez aquel otro tan chistoso, que parece haberla tomado con usted, soltando bromas que no suelen hacerle ni pizca de gracia... Quien sabe, igual convive con alguno de estos personajes, pero en realidad el que más le molesta es uno que sin saber muy bien por qué compite agresivamente contra usted, tratando de dejarle en evidencia cada vez que el jefe hace acto de presencia.


Respire hondo y haga una pausa. Puede que ahora mismo esté pensando que no es culpa suya, que usted es una buena persona y que ha tenido mala suerte por tener que compartir tanto tiempo en compañía de gente tan conflictiva. Pero sepa que los expertos en comportamiento organizacional afirman que estos sentimientos normalmente son recíprocos.


A usted también se le critica por los pasillos y a veces por aquellos de los que menos se lo espera. ¿Ha pensado alguna vez qué opinión tienen los demás sobre usted? Y sincérese todavía un poco más: ¿ha barajado la posibilidad de que puede que no sean los demás, sino que en realidad el compañero conflictivo sea usted mismo?


Todas estas inquietudes forman parte del día a día de las organizaciones españolas. Entre otros informes que intentan cuantificar la gestión y el impacto de todos estos intangibles, destaca el Estudio Cisneros 2006, de la Universidad de Alcalá de Henares, cuyas conclusiones se basan en una encuesta realizada sobre 4.500 trabajadores de la Comunidad de Madrid.


Según sus conclusiones, entre otras fuentes de tensión y preocupación laboral, el 55,7% de los profesionales (más de 11 millones de españoles) señala como uno de los principales factores "el mal ambiente que se respira entre compañeros". Le siguen "la falta de comunicación en el seno de trabajo" (51,5%); "la falta de apoyo por parte de los compañeros" (45,1%) y "las envidias y rivalidades que se dan entre los miembros de un mismo equipo", que afecta al 39,4% de los empleados.


Fruto de esta competitividad, cada vez se dan más casos de acoso laboral, más conocido como mobbing, que ya es uno de los mayores problemas relacionados con la salud laboral en España. Según un estudio de la consultora Mobbing Research, este acoso afecta al 12,5% de los empleados (unos 2,5 millones de personas), que acaban por salir voluntariamente de las empresas, causar baja por depresión o incluso suicidarse. Los expertos en psicología laboral aseguran que las víctimas de esta violencia psicológica suelen ser personas que destacan en un entorno laboral mediocre.

Y todavía hay más datos que ponen de manifiesto la jungla en la que parecen haberse convertido la gran mayoría de empresas españolas. El año pasado, por ejemplo, la consultora de recursos humanos Otto Walter realizó un análisis basado en más de 3.000 experiencias de unos 650 directivos españoles, que en un 90% de los casos afirmó haberse tenido que "enfrentar a trabajadores provocadores de conflictos, que contaminan el clima laboral, criticando y manipulando al resto de compañeros con su actitud negativa, acusadora y victimista".


Lo cierto es que "la empresa es una red de relaciones humanas cuya finalidad es conseguir una serie de resultados que tan sólo pueden obtenerse trabajando en equipo", apunta el coach Vicenç Olivé, codirector del Instituto Gestalt, que imparte cursos para la mejora del ambiente laboral. Eso sí, "debido a la hipervelocidad, el estrés y el cansancio generalizado, en mayor o menor medida el conflicto suele ser uno de los rasgos inherentes a la vida de cualquier trabajador", constata este experto.


"La gran mayoría de estos desencuentros personales son pequeños malentendidos, que ponen de manifiesto que no es lo mismo hablar que comunicarse", afirma Olivé. "Y esta carencia relacional genera una serie de choques, que a su vez crean y fortalecen redes neuronales negativas con las personas que forman parte de nuestro entorno laboral más inmediato". Por eso "nos solemos poner nerviosos o de mal humor cada vez que nos cruzamos con alguno de los compañeros con los que hemos tenido algún desencuentro en el pasado", concluye.


Sea como fuere, "la manera en la que interactuamos con nuestros compañeros de trabajo dice mucho acerca de una relación mucho más profunda y que es la causante de todos y cada uno de estos conflictos laborales: la relación que tenemos con nosotros mismos", afirma el médico Mario Alonso, profesor de liderazgo, comunicación y creatividad del Eurofórum, del IDDI y del centro de formación Garrigues. En su opinión, "no vemos a los demás como son, sino como somos nosotros".


Es decir, que "cuando desconfiamos de las motivaciones de los demás, suele indicar que nos sentimos inseguros y que apenas confiamos en nosotros mismos". O que "cuando nos molesta que no nos reconozcan nuestros méritos, suele significar que carecemos de autoestima". E incluso "cuando nos quejamos de que los demás son muy críticos con nuestro trabajo, seguramente sea porque somos muy susceptibles y exigentes con nosotros mismos". De ahí que "en vez de señalar a los demás como los responsables de nuestros problemas relacionales, hemos de mirar en nuestro interior para encontrar la solución que andamos buscando", reflexiona.


Más que nada porque "al conocer, comprender y cambiar al observador es cuando empieza a transformarse lo observado", añade Alonso. "La evolución natural que están siguiendo cada vez más profesionales consiste en abandonar el papel de víctima, que les llevaba a reaccionar negativamente frente a lo que les pasaba, para convertirse en protagonistas, ofreciendo la mejor respuesta frente a cada circunstancia".


Llegados a este punto, volvamos un momento a usted. ¿Qué es lo que realmente puede hacer para cambiar su relación con sus compañeros de trabajo? Cambiarse a sí mismo. Para lograrlo, "es necesario ser consciente de cuál es nuestro estado de ánimo cada vez que interactuamos con los demás", explica el coach Enrique Simó, experto en inteligencia emocional y desarrollo personal. Sobre todo porque "cuando carecemos de energía vital, solemos vivir más inconscientemente, filtrando lo que nos sucede de una manera más egocéntrica y, por tanto, más negativa y conflictiva".


Así, "para poder relacionarnos más armoniosamente, es fundamental vivir más conscientemente, creando espacio entre lo que nos pasa y la respuesta o actitud que tomamos frente a lo que nos pasa". También "es importante comprender que todo el mundo lo hace lo mejor que puede -según su grado de comprensión y conciencia-, igual que tú mismo lo haces lo mejor que puedes". De ahí que "si quieres que los demás te acepten tal como eres, lo mejor que puedes hacer es empezar por aceptar a los demás tal como son". Y concluye: "Cuando emites malestar, negatividad o toxicidad, al primero al que envenenas es a ti mismo".

Aseguran que la retribución variable no motiva al personal


Los directores de RRHH de las principales multinacionales apuestan por modelos globales que puedan diferenciar el aporte de cada profesional al negocio.
En la elaboración de los paquetes retributivos internacionales, los directivos de Recursos Humanos tienen en cuenta dos factores: la política salarial de la organización y las peculiaridades retributivas del país de destino.

En este tándem, los máximos responsables del área de personas, que participaron en la V Tertulia E&E Multinacionales realiazada en España se mostraron tajantes: el variable, ni fideliza ni motiva.

Para Alfonso Callejo, director de Recursos Humanos de Acciona, el impacto de esta compensación en el negocio es mínimo: "Lo importante para alcanzar un buen resultado no es jugar con el variable, sino saber rodearse de los mejores colaboradores".

Una afirmación que corroboraron sus pares en Axa, Avon, Banco Caixa Geral, Bristol Myers, BT, Cisco Systems, Europcar, Knight Frank, Sabic Innovative Plastics, Schneider Electric y Unión Fenosa, integrantes de esta mesa redonda, según consigna un artículo publicado por el medio español Expansión & Empleo, que organizó el evento .

Luis Nieto, de Unión Fenosa, incidió en que los profesionales más brillantes no sólo reciben más ofertas de empleo desde la competencia, sino que son los que suelen contar con más retribución variable.

El directivo de esta compañía, donde el 92% de la plantilla global recibe parte de su salario en función de los objetivos conseguidos, recuerda que es aconsejable "estudiar cuál es la volatilidad del variable para que esta compensación constituya un elemento de fidelización agresivo".

Pablo Giráldez, de Cisco Systems, dice que el variable retiene el talento en la multinacional. Y explica que el modelo retributivo de esta firma es el mismo en cada filial. La plantilla cuenta con acciones de la empresa y con retribución por objetivos. El sueldo local se establece según el nivel de vida de cada país y "el objetivo de esta política es facilitar la movilidad del talento allí donde se necesite", añade.

En cuanto al significado del variable, Giráldez cree que sólo se convierte en un elemento motivador cuando se fijan objetivos reales. "Sin embargo, en las empresas españolas esta compensación suele estar viciada, lo que dificulta su cumplimiento", matiza el directivo.

Según explica Carlos Romero-Camacho, director de recursos humanos de Bristol-Myers, el problema es que este tipo de compensación en función de cumplimiento de objetivos no estimula a la plantilla. Para ilustrar esta idea, expone que hace meses la política de su compañía era fijar el 50% de este sueldo dependiendo de los resultados de la firma y, el resto, según los alcanzados por cada empleado: "Decidimos establecer el 100% de la compensación variable teniendo en cuenta, exclusivamente, los objetivos personales. Pero, al contrario de lo que esperábamos, esto no ha generado una sensación de reconocimiento entre los empleados".

Sin embargo, este modelo salarial por objetivos puede ser determinante en la guerra por captar y retener talento. Es el caso que describe Beatriz Lasa, directora de Recursos Humanos de la consultora inmobiliaria Knight Frank. La directiva asegura que, para combatir el alto índice de rotación de sus comerciales, la única solución es implantar un porcentaje muy agresivo y blindar los contratos, destaca el artículo de Expansión & Empleo.

"La retribución variable de estos profesionales, que depende de los resultados globales de la compañía y de la línea de negocio en la que opere el comercial, puede triplicar su salario fijo anual", señala Lasa.

En Europcar no manejan estos porcentajes tan elevados pero, su director de Recursos Humanos, Mariano Ballesteros, asegura que el 90% de la plantilla cuenta con un variable: "En los puestos directivos está vinculado a los resultados y a su nivel de responsabilidad en el país que opere. A medida que se baja de categoría, tiene más impacto en el variable la aportación personal que los resultados de negocio globales".

En tanto, Avon diseñó un patrón de compensación total homogéneo. Todos los empleados cuentan con un fijo, beneficios sociales y compensación variable. El porcentaje de esta última dependerá del puesto que desempeñe el empleado, al margen de la delegación en la que trabaje, informa E&E.

"Los managers y puestos superiores cuentan con variable a corto plazo común en todo el mundo y con un paquete compensatorio bianual, que incluye stock options. En los comerciales el salario por objetivos alcanza el 30% de su sueldo fijo y, en el resto de empleados, este porcentaje supone el 3%", detalla Susana Gómez, directora de recursos humanos de la compañía.

En el caso de Schneider Electric, su diversificación internacional condiciona la retribución. Ferrán Raurich, director de Recursos Humanos de la distribuidora de energía, contabiliza casi mil contratos no locales y siete clasificaciones diferentes, en este sentido.

Y, al respecto, Raurich cuenta que "para elaborar los paquetes retributivos tenemos en cuenta unas tablas en función del nivel de vida en cada país. En la actualidad estamos trabajando en la discriminación salarial apoyándonos, en el cumplimiento de objetivos internos y los resultados de la evaluación de desempeño".

El absentismo laboral en España se ha multiplicado por cuatro en los últimos años, según Adecco


El absentismo laboral se ha multiplicado por cuatro en España durante los últimos cuatro años, pasando del 3% al 12%, incremento que ha superado notablemente la media europea, situada en el 4%, según datos presentados por Adecco en el transcurso de unas jornadas dedicadas a este tema.

El absentismo es uno de los temas que más preocupan a las empresas, pues cada vez hay más trabajadores que faltan con frecuencia a su puesto de trabajo. La mayor parte de las veces, este absentismo es injustificado y responde a la ausencia de motivación e insatisfacción laboral de los trabajadores.

Los países más afectados por este fenómeno son Francia, Alemania y Bélgica, mientras que Italia y Austria presentan las tasas más bajas de absentismo. En España, al igual que en Portugal, el porcentaje de trabajadores que frecuentemente no acuden al trabajo se encuentra por encima de la media europea.

Según Adecco, las causas que explican este desfase español con Europa se encuentran en las dificultades que tienen las empresas españolas para retener a jóvenes profesionales dentro de su organización. A esto se añade la tendencia alcista de la duración de las jornadas laborales, que en muchas ocasiones provoca una menor productividad individual.

El absentismo laboral es más habitual en mujeres de entre 26 y 35 años y mayores de 55, pues es este colectivo el que da más importancia a la conciliación de vida laboral y familiar y el que asume una mayor carga de responsabilidades fuera del entorno de trabajo.

Los administrativos, los que más faltan


Junto a estas circunstancias, las ausencias al trabajo también responden a factores psicológicos del individuo, de forma que las personas con estudios medios, introvertidas, inseguras, de baja autoestima o con una capacidad limitada para comunicarse, son las más propensas a practicar el absentismo laboral.

El sector servicios, la administración pública, los seguros y, en suma, los perfiles administrativos son los que registran un mayor nivel de absentismo laboral, posiblemente por el alto grado de burocracia que soportan.

Una de las principales causas que llevan a los trabajadores a ausentarse del trabajo es el llamado 'síndrome postvacacional'. La vuelta a la actividad laboral tras las vacaciones puede acarrear desequilibrios físicos y emocionales que suelen pasarse a los pocos días, pero la persistencia de estos síntomas puede acabar conduciendo al trabajador a practicar el absentismo.

Este fenómeno es más acuciante en las grandes compañías, con plantillas que superan el millar de empleados y que dificultan al trabajador la posibilidad de sentirse implicado con la empresa.

Con el fin de combatir esta práctica, Adecco Training, consultora de formación del Grupo Adecco, recomienda a las empresas que intenten que los empleados se sientan más interesados en su trabajo, dándoles mayor autonomía y evitando, en lo posible, que caigan en actividades monótonas.

La compañía también aconseja a los empresarios que traten a sus trabajadores como personas con vida privada, que reconozcan su trabajo con recompensas por las tareas bien hechas, y que busquen aumentar la participación y colaboración de su plantilla en los proyectos de la empresa.

Cuando el fin de semana es un infierno

Las largas jornadas laborales de lunes a viernes provocan una acumulación de tareas domésticas para el fin de semana. El 75% de los británicos no consigue disfrutar del sábado y domingo, en lo que empieza a ser una prolongación del estrés laboral.


¿Le estresa el fin de semana? ¿No logra descansar el sábado y el domingo como le gustaría? ¿Dedica más de seis horas en las jornadas festivas a tareas domésticas, como limpiar, hacer la compra, planchar, ordenar facturas, arreglar el jardín, montar un mueble de Ikea, responder e-mails atrasados e incluso a pensar en el trabajo? Bienvenido al workend, el término con el que los británicos han bautizado al fin de semana que muchas personas sufren, en lugar de disfrutar.

Según una encuesta realizada por la empresa de pinturas Dulux Paint, filial del grupo químico francés ICI, el 75% de los adultos británicos ve el fin de semana como una extensión del resto de los días, ya que las obligaciones domésticas se comen el tiempo para realizar las actividades de ocio preferidas.

El sondeo, realizado a 1.100 personas, indica que el 41% de los británicos encuestados dedica más seis horas diarias en sábado y domingo para zanjar tareas que no pudieron resolver antes del viernes. Según Matt Day, directivo de Dulux, “es irónico que la gente que está más atareada entre semana, acaba estando más ocupada el fin de semana también”.


Razones para el estrés
La razón para esta conversión del fin de semana en dos días estresantes tiene que ver con el alargamiento de las jornadas laborales, el mayor tiempo que se pierde en transporte de casa a la oficina, y en la incorporación de la mujer al trabajo. Cuando las parejas regresan al hogar entre lunes y viernes, sólo quedan fuerzas para cenar algo precocinado y ver un rato la televisión. Así que el sábado hay una pila de asuntos pendientes en casa, desde hacer la colada hasta llenar la nevera o acudir al banco o la oficina de correos (que en Reino Unido abren los sábados por la mañana).

El informe revela que este problema es más acusado en los menores de 30 años: un 42% de los adultos en este segmento de edad deja todas las tareas domésticas para el fin de semana, por encima de la media general del 27%.

Los padres también se lamentan del escaso tiempo que pasan con los hijos durante la semana, lo que convierte en otra obligación del sábado el pasar varias horas junto a la familia. Un 40% admite que sus padres pasaban más tiempo con ellos cuando eran niños que el que ahora comparten con los suyos.


Como consecuencia de esta tendencia, al 62% de los británicos le gustaría disponer de más tiempo para relajarse los fines de semana, mientras que a un 39% le gustaría socializar más, ya que no encuentran horas para quedar a cenar o tomar una copa.
Laura Barton, comentarista del diario británico The Guardian, cree que la irrupción del workend se debe a “cambios culturales, como la progresiva desaparición del papel de la mujer como cenicienta que se ocupa de las cosas de casa”. Pero añade que “también parece que hay más relax entre semana. La gente llega a casa y se toma una copa de vino frente a la televisión, en lugar de planchar la camisa del día siguiente como se hacía antes”.

Algunos comentaristas también culpan a la tecnología de parte del problema, ya que la gente sigue conectada a su correo electrónico para responder a mensajes o para ver qué pasa en su grupo de Facebook.


El asunto ha empezado a tener sus repercusiones en la salud de los británicos. La larga lista de tareas del fin de semana contribuye a potenciar el estrés del trabajo, según algunos expertos en psicología. Y cuando llega el domingo y uno se da cuenta de que se acerca el lunes y de que el fin de semana ha sido desaprovechado, surge el fantasma de la depresión.
Pero hoy es viernes y queda un largo fin de semana. Que usted lo disfrute.

Los españoles desconectan
El workend, palabra que procede de una combinación de work (trabajo) y weekend (fin de semana), todavía no tiene traducción en España, ni lingüística ni psicológica. Según los expertos, los españoles son capaces de desconectar de la semana laboral y no se estresan tanto por las tareas pendientes, excepto en el caso de algunas personas jóvenes muy competitivas. “Parece que se trata de un problema más agudo en el mundo anglosajón, donde la gente se preocupa por realizar el fin de semana todas las labores que se marca, y se agobia si no las cumple”, indica la psicóloga María Jesús Álava.


En España, las personas suelen poner por delante dormir lo que pide el cuerpo, acudir a una cena con los amigos o asistir a un partido de fútbol, aunque se quede algo de la casa por hacer. De hecho, según Álava, el principal problema de algunos españoles que trabajan muy duro entre semana es que al llegar el sábado sufren un bajón cuando desaparece el entorno laboral, y llegan a padecer ataques de ansiedad.

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