Competir en sociedad ha influido en la evolución del tamaño cerebral. La competitividad que caracteriza a la sociedad actual tiene probablemente una raíz biológica: los humanos llevamos la competencia en nuestros genes. Si pedimos a nuestro hijo que coja su bicicleta y pedalee deprisa hasta llegar a la siguiente esquina, el niño correrá; sin embargo, si está con un amigo y les pedimos a ambos que pedaleen deprisa, la velocidad a la que correrán será ostensiblemente superior a la que alcanzan cuando corren solos. El juego de ir más allá, de correr más, de saber más –la competitividad– parece que es un estímulo para mejorar el rendimiento. La competitividad está presente de un modo u otro siempre que tenemos a alguien cerca, y este espíritu juguetón se utiliza en muchos campos de la vida social y laboral; estimula la superación y pone en marcha mecanismos para incrementar la eficiencia de las respuestas. Ahora bien, la pregunta que tratan de responder los investigadores es si el estímul...
Psicología Organizacional y Recursos Humanos