Cuando Ian Wright comenzó a trabajar desde su casa en Londres, pensó que había tomado la decisión acertada. Podía pasar tiempo con su bebé de dos meses, mientras trabajaba en su nueva compañía -British Business Energy-, dedicada a ayudar a las empresas a comparar los precios de los servicios de electricidad y gas de los distintos proveedores. En su apartamento de dos habitaciones, Ian ubicó un espacio en el comedor desde donde dominaría a la perfección sus funciones de padre y empresario. Sin embargo, no obtuvo buenos resultados en ninguna de las dos facetas . "Llegó un momento en el que los sueños y las esperanzas terminaron, y la realidad se hizo presente. Rápidamente llegué a la conclusión de que las cosas no estaban funcionando", comentó. Dos meses después, Ian comenzó a dejar al bebé en una guardería para tratar de trabajar a solas desde la casa. Entonces entraron en escena el cartero, la gente que reparaba cosas en la casa, diligencias por hacer, ...
Psicología Organizacional y Recursos Humanos