POR RAFAEL PASCUAL A quién no le gustaría ser jefe y convertirse en una persona de ésas, de las que mandan. Y quién diría no a recibir una mejora salarial y no tener que aguantar al jefecillo de turno. Pues, aunque parezca mentira, son muy pocos los interesados en ser jefes. Al menos eso es lo que se desprende de un reciente estudio de la consultora Randstad que afirma que sólo al 14% de los empleados cualificados les interesa un ascenso. ¿Motivos? El argumento de más del 60% de los encuestados es el pánico a la presión y al estrés que genera un puesto de mayor relevancia en una compañía, y más aun con la coyuntura económica actual. Otra de las razones esgrimidas está relacionada con la seguridad en el trabajo. Muchos trabajadores saben que a la hora de los números rojos, los jefes son los primeros en desfilar por el INEM. Esta falta de predisposición da a entender que gran parte de la sociedad es conocedora de los apuros por los que están pasando los mandos...
Psicología Organizacional y Recursos Humanos