MANTENER LA SANGRE FRÍA AL RECIBIR LA NOTICIA Y DEJAR PASAR LOS PRIMEROS SENTIMIENTOS ES ESENCIAL PARA ENCAJAR LA NUEVA SITUACIÓN
Como
la espada de Damocles, el despido pende sobre nuestras cabezas desde el mismo
momento en el que entramos en nuestro puesto de trabajo. Una buena actitud o
cumplir con las funciones que nos son asignadas son las mejores armas para
evitar ser despedidos. Sin embargo, en ocasiones eso no es suficiente y de la
noche a la mañana nos podemos ver 'de patitas en la calle'.
¿Cómo asumir esta nueva
situación?
Enfrentarse
al despido siempre provoca un golpe emocional similar al de cualquier otro
duelo. La persona atraviesa por diferentes etapas. Negación de lo ocurrido, ira
contra los responsables del despido, frustración y tristeza son sentimientos
que suelen producirse en una primera fase, para posteriormente aceptar y, ya en
frío y de manera más racional, analizar la nueva situación y cómo debemos
enfrentarnos a ella. Tanto desde el punto de vista personal como legal.
Psicológica.
Existen
multitud de respuestas psicológicas ante un despido, especialmente si éste
llega de manera inesperada. Sin embargo, generalmente se puede simplificar en
dos tipos de actitudes, explica Jordi Tous, profesor de psicología laboral de
la URV. La primera es la de una cierta aceptación de manera satisfactoria de la
situación. «La nueva situación se toma como una especie de prejubilación, que
nos ofrece el tiempo libre del que carecíamos para hacer cosas que antes no
podíamos» comenta el psicólogo. Otra de las reacciones más habituales tiene que
ver con la comparativa social. ¿Por qué yo no tengo trabajo y los otros sí? ¿Qué
me diferencia de los otros? Una actitud que puede llevar rápidamente a un
estado depresivo.
Vuelta al mercado
laboral.
En
cualquier caso, las dificultades llegan a la hora de volver a ingresar en el
mercado laboral. Y más en una etapa de escasez de oferta de trabajo como la
actual. «Cuando buscas, pero no encuentras trabajo es cuando te asaltan las
primeras dudas y puedes caer en una barrera depresiva que te lleva a una
subestimación y, en determinadas ocasiones, a la autoagresión (abuso de
alcohol) y la sobrexclusión social», asegura Tous.
Para evitar caer en este desánimo, el psicólogo recomienda
«mantener la actividad», la mente ocupada en la tarea de encontrar empleo y
hacerlo de una manera «planificada para que realmente sea productiva». La clave
es no caer en el pánico. Al fin y al cabo, sólo es una etapa de transición de
un trabajo a otro. Asimismo, Tous advierte que también es necesaria una actitud
abierta al cambio y a retroceder tanto en términos retributivos como
profesionales. «Hay que pensar que quizás no encontraremos el mismo trabajo y
que cualquier empleo nuevo nos generará cambios en nuestra vida cotidiana»,
comenta el psicólogo.
Carta de despido. La misma 'sangre fría' que requiere
afrontar psicológicamente el despido es necesaria para decidir la estrategia
legal a seguir a la hora de reclamar a nuestra ex empresa la indemnización que
nos corresponde. En este sentido, la primera recomendación de Toni Beas,
abogado laboral de CCOO, es examinar la fecha que figura en la carta de
despido, ya que «ésta fijará el plazo legal (dependerá del país), que tenemos
para recurrir el despido». Firmar la carta no supone estar de acuerdo con ella,
ya que una pequeña anotación al pie de la misma ('Recibí. No conforme') puede
ser suficiente para mostrar nuestro rechazo. «Eso sí, en ningún caso deberíamos
aceptar ningún finiquito ni liquidación alguna hasta que no se decida el
despido», explica Beas.
Las tramas legales por las que deberemos pasar hacen que
disponer de algún tipo de asesoramiento resulte aconsejable para lograr el
objetivo. Y es que el proceso puede alargarse durante varios meses antes de la
resolución de un juez o un acuerdo en el acto de reconciliación.

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