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¿Cómo lidiar con los jefes díficiles?

En ocasiones, un equipo de trabajo completo se puede ver afectado por la actitud de su líder; si tu jefe es impositivo, puedes convertirlo en una ventaja y sacar provecho a la relación laboral.


ANNE FISHER
Algunos empleados sienten que su jefe no les tiene confianza ni les da la flexibilidad de tomar decisiones, incluso después de años de trabajar en el mismo equipo. Aún cuando los empleados mantengan sus habilidades actualizadas, sienten que su ‘ancho de banda' está limitado. En ocasiones, hay equipos de trabajo completos que se ven afectados por este tipo de actitud, incluso cuando algunos empleados sí tengan mejores conocimientos y habilidades que su superior. La actitud que tienen algunos jefes con su estilo administrativo de órdenes y control es común. Cualquiera que rinda cuentas a una persona difícil (y la mayoría de nosotros lo somos, aunque sea de vez en cuando) tiene tres opciones básicas, dice Gonzague Dufour: "limita el dolor, fíjate un objetivo, o vete".
En su nuevo libro, Managing Your Manager: How to Get Ahead with Any Type of Boss(Maneja a tu empleador: cómo lidiar con cualquier tipo de jefe), Dufour identifica a seis tipos de "jefes del infierno" y ofrece estrategias prácticas para minimizar el daño que puedan causar a tu carrera -sin mencionar a tu salud-.
Dufour, director de recursos humanos en Philip Morris, Kraft y otras compañías grandes, ahora está a cargo del reclutamiento y desarrollo en Bacardi. Escribió el libro porque la gente le ha preguntado "cientos de veces, desde hace 30 años, cómo pueden lidiar con su jefe difícil", dice.
Él mismo ha sido subordinado de varios jefes malos, incluyendo a uno que era "inteligente, empático e incapaz de tomar una decisión", y de otro que "tenía las habilidades de ser ascendido, en gran medida, porque tenía la misma habilidad para culpar a otros cuando las cosas salían mal". Recuerda que en ocasiones, cuando tenía que trabajar de cerca con uno de estos jefes, él sentía que era "el equivalente a un matrimonio disfuncional".
Dufour sugiere estos cinco pasos:
1. Limitar el dolor y fijar un objetivo. Debes reconocer que trabajar con esa persona es una "tarea temporal. Puedes fijar límites de tolerancia y usar el tiempo para volverte más mercadeable". Digamos que decides que puedes aguantar un año más de esto (suponiendo que tu jefe se quedará ese tiempo). "Si defines lo que necesitas para abandonar el puesto y ayudar a tu carrera, e intentas conseguirlo, tienes un incentivo positivo para trabajar durante ese periodo", dice Dufour.
2. Evita las sorpresas. Los autoritarios, más que la mayoría de la gente, "detestan ser ignorados. Es por eso que debes mantenerlos informados de los logros insignificantes y de los relativamente insignificantes. Buscan el control y el poder, así que darles un poco de información satisface su apetito".
3. Sé el mensajero de tu equipo. Si todavía no has tomado este papel, Dufour recomienda que te ganes la confianza de los miembros de tu equipo y seas quien comunique sus problemas y necesidades al jefe. "Esto puede ser intimidante, pues implica tener que decirle cosas que quizás no quiere escuchar. Pero el nuevo estatus vale la pena", dice.
4. Niégate a decir que sí a todo. Aunque muchas personas intentan aplacar a un autoritario diciéndole exactamente lo que quiere escuchar y siguiendo sus órdenes al pie de la letra, "es un gran error", dice Dufour. "Debes esperar hasta que estés convencido de que tu jefe está cometiendo un error importante que ponga en riesgo sus propios objetivos, o hasta que se te ocurra una mejor idea en la que creas verdaderamente".
Después, habla de tu enfoque de una forma lógica y concisa: "enfatiza el resultado positivo. Concéntrate en lo que tu jefe ganará si se hace lo que tú sugieres". Si ya intentaste esto, mantén esa actitud: "ensaya tu argumento y asegúrate de ser claro y racional", sin usar ningún tono de condescendencia hacia su (supuesta) falta de conocimiento técnico. En ocasiones lo que te beneficia no está en lo que dices, sino en cómo lo dices.
5. Haz las tareas que a tu jefe no le gustan. En general, los jefes que dan órdenes y son controladores no disfrutan de los debates y discusiones extendidas, y no son buenos para lidiar con los ‘problemas de la gente', dice Dufour. Considera que ésa se vuelva tu especialidad (que no dañará incidentalmente tus propios prospectos laborales a largo plazo).
Ayudar a tu jefe a compensar su falta de habilidades sociales "no te hará recibir un ‘gracias'. De hecho, probablemente resentirá tu habilidad de poder hacer algo que él no puede", dice Dufour. Pero incluso los autoritarios pocas veces son tan insensibles que no se den cuenta de que ignorar los problemas de la gente eventualmente dañará sus propios prospectos profesionales, y según Dufour, "esto es lo único para lo que no tienen estómago".
En cuanto a la percepción de que un jefe no pueda tener el conocimiento técnico suficiente: depende de ti asegurarte de que sus deficiencias no te rezaguen. Dufour recomienda desarrollar un área de experiencia y mantenerte ocupado creando una red en toda la compañía.
"Crea alianzas con la mayor cantidad de gente posible, desde recursos humanos hasta otras áreas técnicas de apoyo al personal", dice. "El punto es volverte altamente reconocido como la persona a la cual acudir para algo en particular, para que así tu carrera y reputación no dependan sólo de la buena voluntad de tu jefe".
Aunque hayas trabajado para el gestor más fabuloso del mundo, "necesitas ser visible, o te perderás varias oportunidades", dice Dufour. Debes hacerte notar por una sola persona adecuada y, quién sabe, podrías recibir un ascenso y salir del mandato de tu jefe actual antes de lo planeado. Y después, él será problema de alguien más.
¿Alguna vez has trabajado para un jefe autoritario? ¿Cuál ha sido tu peor jefe y cómo lidiaste con él? Deja tus comentarios.


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