Cuando es sólida, favorece la permanencia y trascendencia de las
empresas, escribe Laila Chartuni; esta cultura es la suma de todas las
personas que han pasado por la compañía, dice la consultora.
A lo largo de nuestra historia
como consultora, hemos tenido el privilegio de analizar todo tipo de compañías.
Y nunca ha dejado de sorprenderme que, cuando llego a una de estas empresas con
motivo de una cita, inmediatamente noto si tienen o no una cultura
organizacional sólida, porque es algo muy perceptible.
Se trata de un concepto mucho más
fácil de sentir que de describir, pues la cultura organizacional se conforma de
situaciones propias que se viven y se perciben. Son dinámicas y conductas
únicas e irrepetibles que se forman en el día a día.
Cuando en The Top Companies
hablamos de cultura organizacional, nos referimos a los valores que tiene cada
una de las compañías. Unos principios que ejecutan los colaboradores y que
forman su comportamiento diario, convirtiéndose en hábitos, en conductas
esperadas de los perfiles contratados.
Cuando el área de Recursos Humanos es
estratégica dentro de una empresa, entonces encontramos que cada uno de los
colaboradores ha sido seleccionado y reclutado cuidadosamente basándose en
determinadas pruebas que evalúan su afinidad a los valores, políticas,
prácticas y programas de la firma.
La combinación perfecta
Hace más de 15 años, el
reclutamiento y la selección no eran estratégicos, no se vinculaban de manera
directa a la productividad y, por ende, a la rentabilidad en una relación de
ganar-ganar entre compañía y colaborador.
Hoy por hoy, los márgenes de
error de las empresas con una cultura organizacional fortalecida son menores,
porque no sólo se enfocan en los conocimientos técnicos o habilidades duras,
sino también en las habilidades blandas, que son igualmente importantes para el
buen desempeño.
Podríamos contratar al mejor
ingeniero en procesos, alguien que dominase todas las cuestiones técnicas, pero
¿de qué nos valdría tenerlo como líder de un equipo si carece de capacidades de
comunicación efectiva y constructiva, si no da soluciones a los problemas, si
no entiende las necesidades de las áreas a las que prestará servicio, si no
desea delegar ni trabajar en equipo y si tampoco motiva a su gente para lograr
los objetivos para los que fue contratado?
En The Top Companies estamos
convencidos de que hay culturas empresariales a las que nos adaptamos o no.
Pero no existen las transformaciones culturales. Tendríamos que deshacernos de
quienes fundaron la empresa, cambiar sus valores y remplazar a todas las
personas que trabajan ahí para poder transformar la cultura.
La cultura organizacional no se
forma de un día para otro. Es la suma de todos los seres humanos que han pasado
por ella, que han establecido la manera de vivir sus valores y la forma de
lograr su misión.
Las empresas con una cultura organizacional más fortalecida
son aquellas que más han desarrollado las habilidades blandas, gracias a las
cuales han logrado la permanencia y la trascendencia más allá de las fronteras
y de las épocas.
Justamente, el interés por reforzar la cultura
organizacional reside en esto: cuanto más adaptado a ella está un colaborador,
más productivo será, ya que encontrará la realización profesional en su
quehacer diario.
Esta tendencia internacional de las compañías por medir la
adaptación de los colaboradores a su cultura no es gratuita, sino que está
estrechamente vinculada a la rentabilidad del negocio. Todo ello, por supuesto,
fincado en una relación de ganar-ganar.
*Laila Chartuni es fundadora y CEO de The Top Companies, consultora
mexicana especializada en la medición de cultura y clima
organizacional.
