Los teóricos de negocios de finales del
siglo XX popularizaron el concepto de construir equipos. Ellos
comprobaron que son las estructuras más apropiadas para llevar a cabo
las tareas de alto nivel de complejidad. A partir de este concepto, las
empresas se abocaron a formar equipos de alto rendimiento para asegurar
el logro de sus resultados.
Pero… ¿Qué es un equipo?
Un equipo supone un grupo de personas unidas, que consideramos, presenta dos condiciones básicas:
- Poseer un objetivo en común.
- Necesariamente tener que interactuar entre ellos para lograrlo.
Un grupo en sí mismo no necesariamente
constituye un equipo, puede haber personas que busquen un objetivo en
común, pero que para lograrlo no tengan la necesidad de interactuar.
Los equipos de trabajo no solo son fenómenos
laborales, sino también son fenómenos sociales y como tales intervienen
reglas internas, no escritas, que determinan la calidad y eficacia de
los mismos.
Muchas veces se ha hecho la comparación de
los equipos de trabajo con los deportivos y parecería que en ambos casos
existen patrones comunes en los “equipos campeones” de uno y otro
ámbito y es indudable el peso del componente emocional en los mismos.
Pensemos en cualquier deporte de equipo y parece, a primera vista, que
la victoria llegará por tener los mejores jugadores, pero no siempre es
así, a menudo vemos que la cohesión de un equipo y su motivación
colectiva, resultan determinantes para lograr los objetivos buscados. De
acuerdo a los estudios de campo realizados últimamente, sabemos que
existen pruebas que la inteligencia emocional es un “plus”, que muchas
veces determina el éxito, tanto en el deporte como en las empresas, por
lo tanto no sólo se necesita contar con “jugadores idóneos” sino también
es necesario que esos “jugadores” dispongan de las “herramientas
emocionales” que les permitan interactuar efectivamente con los otros
integrantes del equipo, para lograr un desempeño de excelencia.
Sabemos que la forma particular de
interpretar “la realidad” que tienen las personas los habilita a tomar
determinadas acciones y los lleva a lograr determinados resultados. Por
eso mismo muchas veces nos descubrimos “tropezando con la misma piedra”
una y otra vez.
Este mecanismo individual de interpretación
de lo que sucede, también se produce a nivel grupal, es por eso que
algunas organizaciones humanas (empresas, equipos deportivos e incluso
países) se ven operando desde círculos viciosos que las lleva a repetir
“viejas historias”
Esta forma de interpretar, la podemos
semejar a los cristales de unos anteojos. Según el tipo y color del
cristal, la organización interpreta su “realidad”. Esta interpretación
no solo es para “afuera” sino que también incluye los juicios acerca de
si mismos, de sus compañeros y de las capacidades grupales, que tienen
sus integrantes.
El desarrollo de la inteligencia emocional,
permite “cambiar las lentes” por otras que posibiliten el logro de los
resultados que le importan al equipo. Implica resignificar situaciones,
cosas, resultados y personas, de forma tal que permitan funcionar
armónica y efectivamente.
Este proceso no es intelectual, es
básicamente emocional y se desarrolla a partir de aprendizajes
experienciales en los que cuenta más lo que “siente” el equipo que lo
que pueda llegar a “razonar”. Todo parte de un acto de voluntad del
equipo, de “sentir” y “sentirse” dispuestos a transformarse, más allá de
no saber cómo. De sentir la convicción de que es posible encontrar
otros caminos que los lleve a ser más efectivos, a establecer relaciones
más satisfactorias y a apasionarse por sus sueños y proyectos.
Este acto de toma de posición es el punto de
apoyo y de partida que utilizamos desde el Coaching Ontológico para
desarrollar la Inteligencia Emocional. Todo el proceso es básicamente
emocional, parte de las sensaciones y emociones del equipo, para
terminar también en sus sensaciones y emociones, nuevas, poderosas y
generadoras de relaciones y resultados satisfactorios.
¿Cuáles son las competencias de la Inteligencia Emocional en las Organizaciones?
• El primer componente es la autoconciencia,
que implica una profunda comprensión de las emociones propias, los
puntos fuertes, flaquezas y necesidades y capacidad para iniciar y
aceptar cambios. Se necesita ser honesto consigo mismo y con los demás.
• El siguiente es la autogestión.
La persona y los equipos con Inteligencia Emocional son optimistas,
motivados, que sienten el impulso de superarse, tienen dominio de su
mundo emocional, vale decir que si bien no pueden dejar de sentir lo que
sienten, tienen la libertad y el poder de decidir qué hacer con eso.
• Otra competencia es la conciencia social,
que significa la eficacia para relacionarse con los demás. Para un
líder no sólo radica en ser considerado con las personas de su entorno y
sus sentimientos, a la hora de tomar decisiones, sino que también
significa estar en la “frecuencia emocional” de ellos, hacer contacto y
tener comprensión de la “anchura y profundidad” de su mundo emocional.
• Por último, las gestión de las relaciones
consiste en encontrar elementos de unión con todo el mundo (don de
crear relaciones), capacidad para trabajar en equipo, habilidad para
comunicar, contagiar su entusiasmo, enrolar tras una idea, un futuro…
Desarrollar la inteligencia emocional de un equipo de trabajo posibilita:
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En el ámbito individual
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En el ámbito relacional
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Actitud positiva ante resultados adversos.
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Aceptación de la diversidad dentro del equipo.
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Responder positivamente ante los eventos que ocurren, incluso los inesperados.
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Aprovechamiento de los talentos individuales a disposición del equipo.
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Dominio y manejo de las emociones, en especial la
ansiedad y el stress. Dominio y manejo de los pensamientos negativos y
limitantes.
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Sinergia (suma de energías) esto hace que los resultados lleguen más rápidamente y baja el nivel de stress individual.
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Manejo de la crítica, la desaprobación y el juicio externo.
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Aumenta el nivel de compromiso grupal.
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Visualizar y materializar los resultados deseados.
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Comunicación efectiva entre sus integrantes.
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Alinearse tras los objetivos.
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Alinear los intereses personales y grupales a la visión.
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Buena semana y a seguir desarrollando nuestra inteligencia emocional!
Agostina Fasanella
Y El Equipo de Liderarte Consultora
