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El coaching: un camino para facilitar resultados superiores en las personas y organizaciones


La palabra coaching tiene su génesis en el siglo XVI el pueblo húngaro de Kocs se caracterizó por fabricar carruajes muy sofisticados y veloces que brindaban transporte cubriendo una ruta determinada en horarios fijos.

De Kocs (Kocsi szekér) kutsche – cocchio, deriva etimológicamente la palabra coach, la que pasó a identificar tanto un tipo de carruaje cuanto la actividad de trasladar de un lugar a otro con rapidez y eficacia.

Con el tiempo los anglosajones se apoderan del término que al incorporar el sufijo “ing”, considerándolo como una actividad de “entrenamiento” que cobra fuerza en la década de los 70’ en el ámbito deportivo especialmente en EEUU. El coaching empieza a ganar terreno de la mano de Timothy Gallwey, quien postulaba que el principal enemigo de los deportistas era su propia mente: “El oponente que habita en la cabeza del propio jugador es más formidable que el que está al otro lado de la red”.

Michel Jordan decía: “No me voy de los Chicago Bulls porque Phil Jackson (coach) es el único que puede sacar lo mejor de mí.”

De EE.UU. el modelo se exportó a Gran Bretaña, donde John Whitmore lo adaptó al mundo de la empresa, y de esta esfera pasó a lo personal. 1980 resulta una fecha clave dentro del desarrollo de la profesión del coaching, que empieza a difundirse tal y como se conoce hoy.

Para quienes somos descendientes del habla hispana, no hemos encontrado una palabra que pueda abarcar la profundidad del “coaching”. Acompañamiento, entrenamiento, son algunos de los términos que no han podido sustituir a este vocablo que gana cada vez más fuerza en el ámbito de las organizaciones. De hecho los españoles lo pronuncian “coaching”, quienes son mas influenciados por la lengua inglesa, se atienen a la expresión “couching”.

Otro de los referentes que le da vida a esta actividad, es lo que se denomina coaching ontológico que tiene como referentes a los intelectuales chilenos: Humberto Maturana, Rafael Echeverría, Fernando Flores y Julio Olalla (Coach de Michel Bachellet), que se pregunta por el ser que estamos siendo y hacia donde queremos ir. En esa brecha, la presencia del coach, se convierte en una posibilidad para la persona que interviene desde el lenguaje, las emociones y la corporalidad.

Tiene su base en Sócrates que haciendo uso del método mayeutico “dar a luz”, y a través del juego de preguntas desafiantes lograba sacar lo mejor de sí de los jóvenes atenienses. Este hecho llevó a los jueces de la época condenar a Sócrates a la cicuta.

“Yo no puedo enseñarles nada, sólo puedo ayudarles a encontrar el conocimiento en ustedes mismos, lo cual es mucho mejor que traspasarles mi poca sabiduría“. Sócrates

¿Qué es el coaching?

Una disciplina que nos acerca al logro de objetivos, nos ayuda a identificar nuestras necesidades e inquietudes, a descubrir y potenciar nuestros propios recursos, a gestionar la información importante para alcanzar lo deseable y poner en acciones que permitan llegar a los resultados esperados.

¿Cuáles son los actores de una intervención de coaching?

Fundamentalmente se compone de dos partes, un “coach” que facilita las preguntas necesarias para detectar las inquietudes de la persona consultante “coachee” y juntos ir trazando un plan de actividades que permita alcanzar los objetivos emergentes de la consulta. Estos procesos de intervención pueden durar varias sesiones en función de los objetivos propuestos que pueden ser personales, laborales, relacionales, profesionales, entre otros.

¿Quién puede hacer coaching?

El coaching es una actividad que puede desarrollarse tanto a nivel individual como colectivo fundamentalmente en los grupos que quieren lograr resultados superiores a partir de hacer más efectivos los recursos individuales al servicio de los equipos: deportivos, empresariales, educativos, etc.

¿Cuál es el principal objetivo de esta actividad?

Liberar el potencial de una persona para incrementar su desempeño. Los elementos clave del coaching es la conciencia, la concentración para focalizarse en los objetivos en y la claridad de las consignas para llevar adelante las acciones necesarias. La responsabilidad es otra meta clave en el coaching. Cuando aceptamos, elegimos o asumimos la responsabilidad de nuestros pensamientos y acciones, nuestro compromiso con ellos aumenta y del mismo modo nuestro desempeño.

¿En qué medida puede ser importante dentro de una organización?

La aplicación del coaching en el trabajo permite que surjan una serie de oportunidades dentro de la organización, ya sea de índole privada o pública, como: motivación del personal, rapidez en la resolución de problemas, creación de equipos, desempeño de las tareas, desarrollo profesional, trabajo en equipo y facilidad de comunicación entre los empleados y directivos.

¿Existe algún tipo de persona que no debe someterse al coaching?

El coaching si bien puede abordar distintas “brechas” que la persona consultante puede traer, también es cierto que reconoce que no es su ámbito de trabajo, intervenir con aquellas personas enfermas o con patologías que no entran dentro del marco de actuación del coaching y sí de las terapias psicológicas o psiquiátricas.


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