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Excelencia y competitividad


En nuestro entorno nos encontramos con un escenario de presión, de competitividad extrema, de fluctuaciones inesperadas y de un cambio acelerado y continuo por un mercado global que determina el funcionamiento de nuestras compañías y, más concretamente de los departamentos de calidad.

La nueva función Excelencia, que se deriva de la función calidad, es el único camino que nos permitirá ser competitivos y sostenibles a medio plazo. Los cambios, el mercado, las tecnologías y el mundo global han redefinido y situado la función excelencia dentro de la organización. Estos cambios rápidos están determinando claramente el funcionamiento de nuestras compañías y, más concretamente de los departamentos de calidad.

En el mercado se entra hoy en día por precio; pero sabemos que la única manera de mantenerse es por la calidad. Los productos hoy se negocian por precio y se mantienen por calidad pero la conclusión certera es que la calidad se da por supuesta pero, quizá, no existe. Sin embargo, no podemos, bajo ningún concepto, renunciar a ella porque el cliente siempre la exige y el no tenerla siempre tendrá un coste importante.
Es evidente que solo conseguiremos ser competitivos y sostenibles a través de la excelencia en el liderazgo, cuya clave está en la innovación y en la transformación.

La transformación en las compañías tiene que entenderse como una ruptura y no como una constante adecuación a los flujos del mercado por muy flexible o adaptable que sea la organización. Es una transformación que, además, deberá realizarse de forma excelente.

Otro factor de la competitividad, sostenibilidad y diferenciación aparte de la transformación es la innovación. Una innovación aplicada ya no sólo a los productos sino al modelo de negocio a partir de dos factores: la disponibilidad de potencial innovador, y la existencia de unas empresas, instituciones y una sociedad, que necesitan innovar más que nunca.

Podemos decir que, sobre la economía construida en la era industrial, surge hoy una capa adicional basada en la generación de valor y en la búsqueda de la mayor diferenciación posible, a partir de innovar en cualquier ámbito que pueda aportar eficiencia a la organización y sobre todo, valor al cliente.

Esa Innovación es imposible si no se parte de un capital humano emprendedor. Ese tipo de personas van a ser el motor para la competitividad de nuestras compañías y es nuestra responsabilidad gestionar su talento. Es imprescindible que seamos capaces de crear marcos de trabajo adecuados para detectar y potenciar a esos trabajadores que se pueden comportar como empresarios dentro de sus organizaciones y al frente de sus departamentos.

Es imprescindible que seamos capaces de crear marcos de trabajo adecuados para detectar y potenciar a esos trabajadores que se pueden comportar como empresarios dentro de sus organizaciones y al frente de sus departamentos. Y en ese proyecto hay dos conceptos importantes en el futuro: Motivación y Conciliación, campo en el que se ha avanzado mucho utilizando también las nuevas tecnologías.

Debemos considerar a nuestros empleados la mejor “invención” con la que contamos y entender que el valor de nuestra marca y la percepción de nuestros clientes va a estar cada vez menos ligada a nuestro logotipo y mucho más en la calidad, valor y dedicación que perciben los clientes.

Si la cultura, las decisiones y el comportamiento de una compañía se guían con claridad por el marco que ha definido en los valores, estará haciendo que los profesionales se sientan más partícipes del proyecto común y más capacitados para saber lo que se espera de ellos y el tipo de comportamiento y actitudes que marcan el éxito de la empresa y de cada uno de ellos como sus profesionales.

Lo que marca la diferencia, lo que define hoy las ventajas competitivas y la sostenibilidad de un proyecto empresarial es el talento con el que sepas invertir el capital de que dispones, tu capacidad para innovar, el valor del conocimiento de los profesionales, únicos realmente capaces de hacer evolucionar y hacer más competitiva una organización de manera constante.

*Juan Antonio Zufiría, presidente ejecutivo del Club Excelencia en Gestión y director general, IBM Global Technology Services, South West Europe

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