Las personas reaccionan positiva o negativamente de acuerdo al trato que reciben; y el gerente debe poseer la sabiduría necesaria para dar a su personal el trato correcto que genere las reacciones correctas, ya que éste trabaja mejor y con mayor compromiso cuando se le respeta, se le toma en cuenta, se le tiene confianza y se le considera capaz de cumplir con las actividades que se le asigna. Si el personal está comprometido con las metas de la organización, aumenta su eficacia; y la eficacia gerencial depende del nivel de excelencia de las relaciones con el personal.
En el momento que los supervisores y gerentes comiencen a tomar en cuenta al talento humano, dándole el valor que se merece, podrán notar la mejora en el nivel de compromiso del personal en la eficiencia de sus labores.
El éxito de la organización comienza estableciendo relaciones efectivas con los verdaderos protagonistas, el talento humano.

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