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Por: Mar Galtés The New York Times Syndicate | ||||||
El coaching es un proceso guiado para conseguir un objetivo. “Afloraron enfrentamientos silenciados pero que, al hablarlo, tenían fácil solución y conseguimos que el equipo volviera a funcionar”, concluye. Este ejemplo no lleva nombres ni apellidos por respeto a sus protagonistas, pero la empresa no tiene reparos en explicar que va al psicólogo. “Al principio, la gente casi venía a escondidas, pero hoy incluso da prestigio tener un terapeuta”, asegura Inma Puig, psicóloga con veinticinco años de pacientes a sus espaldas, que se ha especializado en el entorno de la empresa y el deporte de élite. “Los empresarios y los deportistas de élite tienen una problemática similar: mucha dedicación y presión de objetivos, y trabajan de cara al escaparate”. Si las terapias de psicología cuajan en el mundo de la empresa es porque el factor humano tiene más relevancia en los mecanismos de gestión. La multinacional Pepsico ha cambiado su sistema de evaluación de objetivos: antes ponderaba un 66% los resultados y un 34% la gestión del equipo, pero ahora lo ha fijado en un 50%-50%. Y por esta misma razón, cada vez más empresas se preocupan por resolver los conflictos de relaciones que generan sus empleados. Inma Puig constata que ahora “hay mucha demanda, tengo más trabajo del que puedo hacer. La gente y las empresas van a la consulta cuando les duele algo, cuando hay malestar. No significa que estén peor, sino que reconocen que les pasa algo y quieren arreglarlo”. La filial española del fabricante suizo de radiadores Runtal decidió buscar ayuda externa cuando se dio cuenta de las tensiones con que su plantilla vivía el proceso de crecimiento. “Entraba gente nueva y los papeles tenían que cambiar, pero la gente es reacia al cambio”, explica José Ramón Ferrer, gerente de Runtal. Acudieron a Tino Prat, un empresario reconvertido en consultor que ha desarrollado una metodología de análisis y diagnóstico de las relaciones humanas que aplica al mundo de la empresa para diagnosticar y resolver conflictos.
El mapa tiene los ejes miedo-amor y consenso-discrepancia, que dibujan los cuadrantes denominados estabilidad, inestabilidad, conflicto e innovación. “Muchas empresas cuando ven escrita la palabra amor se echan para atrás. No entienden que les hablo de un estilo de gestión, de implicación, confianza y colaboración, y no de relaciones sexuales”, apunta. “Mi idea era hacer psicoterapia de empresa. Si la gente es feliz en el trabajo da más rendimiento, entonces la empresa va mejor y gana más dinero”, sentencia Prat, que dirige las terapias y también imparte “cursos de sinergias” para hacer el seguimiento. “Este modelo funciona para empresas y para parejas: todos somos personas”, dice Prat. Lo mismo constata Inma Puig: “En las empresas pasa lo mismo que en las familias, pero amplificado. Los temas son los mismos”. Puig no tiene una receta mágica: “No asisto a las reuniones familiares ni a las de la empresa. Solo ejerzo de catalizador: no soluciono problemas, sino que pensamos juntos qué sucede y ellos encuentran la solución”.
Puig reproduce testimonios reales de padres que no confían en sus hijos, enfrentamientos entre hermanos y/o cuñados, problemas de herencias, y malentendidos varios. Además de atender a empresarios en su consulta, Inma Puig también imparte en la escuela de negocios Esade clases de análisis de comportamiento de las personas. |
El presente manual trata sobre las principales quejas de los trabajadores que se relacionan con la presión bajo la que tienen que desarrollar sus funciones laborales y la ausencia de apoyo por parte de sus superiores, experimentando principalmente síntomas de bajo estado de ánimo y ansiedad, baja autoestima, sensación de aislamiento y fracaso. A estos datos, según refieren en esta guía, se añade la percepción de un bajo reconocimiento a nivel de la sociedad en general. De esta manera, se constata una elevada incidencia de alteraciones que son consecuencia de la organización del trabajo, principalmente estrés laboral, acoso laboral y burnout . Este hecho se agrava aún más si se tiene en cuenta que de manera bastante frecuente las fuerzas de seguridad tratan de solventar estos problemas a través de comporta mientos de riesgo como el consumo de sustancias (alcohol, tabaco, etc.) o de medicamentos (antidepresivos, ansiolíticos o relajantes musculares. ...
