Frase de la Semana

El éxito es el premio del esfuerzo personal; sigue siempre adelante te espera un mejor futuro. El éxito es el fruto del trabajo y la grandeza personal para poder llegar a obtenerlo. El éxito se obtiene solo con pensamiento firme y seguro de saber lo que se quiere llegar a ser.
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Los beneficios de dejar de fumar en el trabajo


Un estudio comprobó el cambio positivo que vivieron los empleados de distintos establecimientos neuquinos y santafesinos cuando se prohibió el tabaco. Aumentaron su capacidad pulmonar y terminaron con la tos.

En la investigación participaron "85 mozos y mozas no fumadores. Antes de la ley, el
97,5% tenía un muy elevado nivel de exposición al humo de tabaco en su trabajo: un promedio de ocho horas diarias. Luego de la ley, el promedio pasó a ser muy cercano a cero horas", explicó el informe.

El Programa de Control de Tabaco del Hospital Italiano, financiado por la Fundación Bloomberg,
fue el responsable de analizar la situación de los empleados neuquinos antes y después de la puesta en vigencia de la ley. Los resultados fueron muy positivos. "El síntoma desapareció o disminuyó sensiblemente en el 65 por ciento de los que tenían tos; en el 61 por ciento de los que padecían sensación de falta de aire; en el 55 por ciento de los que sentían opresión en el pecho; en el 66 por ciento de los que tenían picazón de garganta; en el 55 por ciento de los que estornudaban con frecuencia; en el 66 por ciento de los que sufrían irritación de ojos; en el 21 por ciento de los que sufrían de catarros a repetición”, destacó la investigación.

Además, las pruebas demostraron que los empleados registraron "un aumento del
siete por ciento de la capacidad respiratoria total" gracias al ambiente libre de humo. Otro informe, realizado por la Alianza Libre de Humo (Aliar) probó que los bares santafesinos no registraron pérdidas económicas desde la prohibición. Y, además, tuvieron una mejora en la calidad de vida.

"El sector gastronómico, sostenido por las tabacaleras, insiste en que las leyes de ambientes libres de humo hacen bajar las ventas un
30 por ciento", remarcó Oscar Costa, profesor de la Universidad del Litoral que estuvo a cargo de la investigación, informó el diario Página 12. Pero la evidencia es clara y demuestra que "la curva del aumento de ingresos no se modificó o incluso subió ligeramente desde la vigencia de la ley", aseguró.

¿Qué es Psicología Laboral?


Esta disciplina se desarrolló ampliamente en las últimas décadas, con un enfoque interdisciplinario, en virtud de la problemática del manejo de los recursos humanos. Inicialmente eran los psicólogos industriales quienes, con pocos elementos, se acercaban a las organizaciones para la selección y reclutamiento de personal. Para entender el ordenamiento del trabajo recurrieron a los ingenieros quienes realizaron su aporte ordenando los procesos con el fin de optimizar la selección de personal a partir de una definición más clara del puesto de trabajo para adecuar las capacidades del individuo con la tarea a realizar. Luego, gracias al aporte de otras ciencias, surge el psicólogo organizacional, cuya función es analizar las relaciones entre las partes.

A diferencia del psicólogo industrial, el psicólogo organizacional, no sólo se ocupa de problemas tales como el reclutamiento, evaluación, selección, entrenamiento, análisis de cargos, incentivos, condiciones de trabajo, etc. sino también del comportamiento de los grupos y subsistemas de trabajo y de la respuesta de la organización en su conjunto ante estímulos internos y externos.

El nivel del individuo, punto extremo de la división del trabajo, es el campo de estudio de la psicología organizacional. Un conflicto siempre se expresa a través de los individuos, estos tienen una personalidad que reacciona subjetivamente ante diversas situaciones. El individuo aspira al éxito psicológico y a la autoestima, por ello -Argyris sostiene- si se desarrollan las actividades esenciales de la organización centradas en el logro de los objetivos, el mantenimiento del sistema interno y la adaptación al contexto, el individuo tendrá más oportunidad de expresar sus potencialidades, experimentar la autoestima y alcanzar el éxito psicológico.

FUENTE: http://praxischile.blogspot.com/

Los psicólogos recelan de los implantes para ganar estatura


ANTONIO M. YAGÜE
MADRID


Hay más métodos que la cirugía para evitar complejos y ser feliz. Bajo esta premisa, varios psicólogos consultados mostraron ayer sus recelos sobre la chocante técnica puesta a punto por Luis de la Cruz, jefe de cirugía plástica de la Clínica La Luz de Madrid, que mediante la colocación de una prótesis de silicona sólida en la cabeza ha logrado que 19 personas hayan crecido hasta en cinco centímetros para acceder a trabajos como azafata, policía o bombero, o superar algún complejo.


CONTRA NATURA
"La cirugía se ha convertido en un nuevo poder, a veces con efectos adversos, para solucionar complejos, necesidades u optar el trabajo que se cree que te va a dar la felicidad.

Estamos luchando contra natura constantemente y esto es una locura", lamentó Julia Vidal, jefa del Centro de Psicología Área Humana de Madrid. Sin entrar en riesgos físicos, la experta advirtió de que hay millones de personas bajitas sin complejos y que pueden ser más felices en trabajos para los que no se precisa talla alguna.

Javier Hernández, psicólogo clínico, recordó el caso de un joven que durante años luchó para ingresar en el Ejército, recurrió al alargamiento de tibias y en seis meses vio que no le satisfacía y desertó. "¿Dentro de poco todo va a ser cirugía? ¿No vamos a buscar otras alternativas? Las profesiones de azafata o policía tienen muchas cosas que se pueden buscar en otros oficios. La decisión de someterse a esta cirugía debe ser muy meditada. Si no, puede ser un grave error", comentó.

Vidal apuntó posibles desequilibrios en quienes se someten a estas operaciones. "Uno tiene derecho a usar la cirugía, pero a veces lo hace porque su psicología y su equilibrio están fallando. Nadie puede ser infeliz por no ser un centímetro más alto. La cirugía solo es la solución en casos muy concretos", subrayó la psicóloga con rotundidad.
Por contra, los cirujanos mostraron su respaldo, en principio, a esta "técnica imaginativa", con cierto parentesco con las usadas para corregir el mentón retraído o rellenar las cabezas de grandes quemados.


INTERVENCIÓN REVERSIBLE

"Parece que funciona bien. Es posible que, si hay demanda --porque estas cosas hay que verlas a largo plazo--, la utilicemos más cirujanos", comentó Antonio Porcuna, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética. Y apostilló: "De la Cruz es un cirujano acreditado, bastante sensato y seguro que lo que hace está bien hecho".

Para Carlos Navarro, cirujano plástico del Centro Clínico Menorca, se trata de una operación muy sencilla, incluso reversible, y sin efectos secundarios. "No hay riesgo de calvicie, ya que no tiene ninguna incidencia sobre los folículos pilosos. Lo único, una mínima alopecia en lo que es la cicatriz. Nadie ha descubierto la pólvora con ella", añadió.

Dime qué sientes y te haré ganar dinero


Muchos la llaman la economía del Prozac. Vendría a ser la inteligencia emocional aplicada a la economía, un cálculo de posibilidades y rentabilidad que tiene en cuenta las emociones o, por decirlo más científicamente, la acción de neurotransmisores y hormonas como la oxitocina a la hora de tomar decisiones, o al menos aquellas que esa ciencia casi exacta no es capaz de explicar ni prescribir.

La neuroeconomía es una disciplina transversal que bebe de la neurología, la psicología y la economía; está aún en mantillas -surgió a finales de los noventa-, pero puja con fuerza en Estados Unidos, donde muchos campus se han apuntado a esta nueva religión tan cercana al mercado. Tantos, que la Society for Neuroeconomics, formada por 400 miembros, acaba de celebrar en Nueva York un congreso mundial. Como logo de la convocatoria, una balanza en equilibrio con dos platillos. En uno, un cerebro; en el otro, el símbolo del dólar.


Sea lo que fuere, no faltan quienes endosan a la neuroeconomía un carácter esotérico, casi teologal. Otros arriman el ascua a su provecho y formulan la disciplina en dosis de autoayuda: es el caso del periodista de EE UU Jason Zweig, autor del manual Su cerebro y su dinero: cómo la neuroeconomía puede ayudarle a hacerse rico, que batió récords de ventas en 2007. O de los coachers españoles Miguel Carrión y Salvador Estapé-Triay, responsables de la agencia Marginpilots, que ha asesorado a 300 empresas en dos años para aumentar sus márgenes de beneficio, y que se presenta como un "observatorio de neuroeconomía y neuropolítica".


Consultoras de marketing atienden a los reflejos condicionados en el cliente por la exhibición de imágenes de productos, desde refrescos a diseños de coches, mientras los inversores intentan determinar cuál es el mejor momento para mover ficha, por oposición a aquel en que es más aconsejable permanecer inactivo. Es sabido -aunque sólo sea por sentido común- que estados de excitación, cólera o desdén no resultan aconsejables para acometer empresas, y las financieras no son una excepción.


El instrumento básico de la neuroeconomía es el empleo de imágenes por resonancia magnética (IRM). La disciplina dio sus primeros pasos antes de ser formulada como tal con experimentos sobre la toma de decisiones en simios. Pero el término neuroeconomía no surge hasta 1998 como posible línea de investigación. Paul Zak, biólogo y fundador y director del Centro de Estudios Neuroeconómicos de la Universidad de Claremont (California) debuta en la materia con un estudio sobre la colocación de recursos escasos. Apenas una década después, se muestra aún más convencido de las virtudes de la materia que ha contribuido a crear. "La neuroeconomía es realmente útil para predecir el comportamiento financiero. Muchos empezamos a mirar al cerebro durante el proceso de toma de decisiones porque algunos de los modelos económicos tradicionales no predecían bien el comportamiento. Sobre todo con las decisiones que implican a otras personas, que es lo que suele suceder en los mercados. En los experimentos, la gente podría no contarnos por qué hizo lo que hizo, por eso decidimos estudiar directamente sus cerebros", explica Zak por correo electrónico.


Así que el comportamiento del parqué, ese sintagma predispuesto a veleidades y reacciones tornadizas y sorprendentes -un desplome imprevisto de valores; órdenes de compra aparentemente sin ton ni son, etcétera-, tendría, según los adeptos a la neuroeconomía, una base psiquiátrica. En otras palabras: obedecería a la acción de hormonas como la oxitocina, ligada también a la estimulación del parto, o a la sensación de bienestar que sigue al orgasmo.


Zak se arroga el descubrimiento de la relación causa-efecto entre la descarga de oxitocina y el depósito de confianza, una condición para cualquier operación financiera. "En 2004 mi laboratorio descubrió que la oxitocina es el agente químico cerebral que nos permite determinar en quién confiar y en quién no. La hormona nos motiva recíprocamente con aquellos que nos muestran confianza, apoyo social, económico o romántico", subraya.


La oxitocina desempeña un papel fundamental en el enamoramiento, pero... ¿tanto como para sellar asuntos económicos? "En un trabajo de 2001 demostré que la confianza interpersonal es el factor más importante que los economistas han descubierto para explicar por qué los países son ricos o pobres: la confianza estimula las inversiones, que producen prosperidad. Cuando la confianza es limitada hay pocos inversores dispuestos y los estándares de vida del país se estancan. Pero cuando la confianza es elevada, la economía tiene un lubricante natural", dice.


El descubrimiento de los efectos de la oxitocina sobre el comportamiento y la interacción social se debe, empero, al equipo de Ernest Fehr, de la Universidad de Zúrich (Suiza), que demostró que niveles elevados de esta hormona en sangre mejoran la capacidad de los individuos para confiar en otras personas. Así, la oxitocina funcionaría como ese lubricante del que habla Zak. La vaselina que ayuda a superar el temor a la traición.


El profesor de Psicología del Consumo del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) Dan Ariely, autor de Las trampas del deseo (Ariel), una obra divulgativa sobre la toma de decisiones que ya se ha colado en la lista de libros más vendidos en España, sostiene que "tanto la comida, como las drogas, como la reciprocidad en general, cuando se perciben como recompensas, funcionan cerebralmente de la misma manera". De ahí que la principal baza de la neuroeconomía sea "el gran potencial que encierra, no lo que nos haya podido enseñar hasta la fecha. Es un campo todavía joven", afirma por teléfono el investigador del MIT.


Los españoles Carrión y Estapé recurren a la neuroeconomía en su vertiente más práctica: para la formación de ejecutivos o como herramienta de optimización del beneficio. "La neuroeconomía podría definirse como la inteligencia emocional aplicada a la toma de decisiones", contestan al alimón. Ambos firman el libro Pilotos del margen (Gestión 2000), que lleva como subtítulo, una muy gráfica declaración de intenciones: Un nuevo estilo para gestionar la empresa. "La generación de emociones conforma también los pensamientos, por eso nosotros aportamos emociones en forma de datos. El instinto puede permitirte, con poca información y en un tiempo récord, tomar la mejor decisión posible, y eso resulta muy interesante en épocas de crisis como la actual", dice Carrión. De lo que se trata es de "optar siempre por la decisión más eficaz, rentable y amigable". ¿Y eso cómo se consigue? "A través de atajos heurísticos [la heurística es la capacidad de un sistema de realizar innovaciones positivas para sus fines]; preguntas cerradas, aquellas que sólo pueden contestarse con sí o no, tabulando luego las respuestas finales; mediante hooks que se clavan en el cerebro del contrario, o el marketing visual, es decir, imágenes que motivan emociones", enumera Carrión secundado por Estapé.


¿Y en qué se sustancia este nuevo estilo de gestión? O mejor dicho, ¿cuánto cuesta? "Una conferencia motivadora de cuatro horas de duración sobre el contenido del libro, más un taller de dos días, cuesta 12.000 euros", cuenta Carrión. En los últimos dos años, 300 empresas, incluidos grandes laboratorios farmacéuticos y multinacionales de la alimentación, se han dejado tentar por el método de los pilotos del margen.


Carandini, empresa líder en iluminación urbana, es una de ellas. Su director general, Luis García, explica cómo sacar partido práctico a la neuroeconomía: "En un sector maduro como el nuestro introduce flexibilidad. Marginpilots nos ha ayudado a replantear el catálogo, que antes era cerrado, gracias a la introducción del llamado configurador de producto. Con él, el cliente se crea a sí mismo el producto que desea, en vez de transmitirnos lo que quiere. Esto en nuestro sector no se había probado nunca, pero a partir de nuestra experiencia, las filiales de Reino Unido y EE UU han adoptado el método. Con el configurador desplegamos un abanico de 250.000 opciones, así es imposible que el cliente no encuentre lo que quiere". El configurador de producto es una concreción del marketing visual al que aludían Carrión y Estapé, "un elemento diferencial, o valor añadido, que nos permite hallar el equilibrio entre la artesanía y la producción industrial masiva", explica el director general de Carandini. Es decir, ese algo distinto, pero posible, que casi toda empresa busca.


Pero no faltan opiniones críticas respecto a la neuroeconomía. Ismael Quintanilla, profesor del Departamento de Psicología Social de la Universidad de Valencia, se resiste a validar la neuroeconomía con un estatus académico, o científico, al uso: "Me suena muy raro, no sé lo qué es, me resisto a interpretarlo con códigos científicamente correctos", apunta. Quintanilla es especialista en psicología social de la economía.


"La neuroeconomía es una materia muy reciente y de la que se sabe poco. Si se enfoca desde la psicología biológica tiene una larga tradición; también existe una psicología económica desde hace mucho tiempo, pero como tal...", interrumpe su exposición, escéptico. Para el profesor, cuyo último libro se titula Psicología y economía (Universitat de Valencia), la mayor confusión en torno a la neuroeconomía se produce porque "solapa", es decir, come terreno, a materias más científicamente consolidadas como la que él imparte.


Hecha la salvedad, Quintanilla se muestra muy prudente sobre la excelencia de la novedosa materia: "La neuroeconomía parte de la base de que el cerebro influye en lo económico. Esto no es del todo afortunado, los componentes sociales son más importantes que los biológicos. La economía es una ciencia social, es decir, influye en mi comportamiento social, y viceversa", concluye. Ninguna universidad española acoge la asignatura de neuroeconomía como tal. En EE UU, en cambio, lo hacen las de Princeton, Nueva York, el Instituto de Tecnología de California o el MIT.


Los detractores confesos de la materia niegan incluso la evidencia que proporcionan pruebas incontestablemente científicas como las imágenes por resonancia magnética. "Imágenes que miden cambios de oxígeno en sangre. El resto es interpretación. Uno no puede ver al cerebro pensar, y lo más importante, uno necesita una buena teoría del comportamiento financiero para saber lo que tenemos que buscar en el cerebro", asegura Gerd Gigerenzer, director del Centro de Comportamiento Adaptativo y Cognición del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano de Berlín. "Sin una buena teoría, se pueden malinterpretar las correlaciones neurológicas. Estaremos buscando algo incorrecto. Buena parte de la neuroeconomía, en la estela del Homo economicus, aún espera optimizarlo todo. Sin embargo, hay pocas evidencias de que las decisiones se basen en este ideal", opina Gigerenzer autor de Decisiones instintivas (La inteligencia del inconsciente), publicado por Ariel. "Hay mucho entusiasmo ciego hacia la neuroeconomía, y muy poca esperanza de que pueda predecir el comportamiento financiero mejor que las teorías comportamentales", remata.


Por cada defensor de la neuroeconomía surgen el doble de detractores, al menos a este lado del Atlántico. Porque ¿de qué hablamos cuando hablamos de ella? ¿De supercherías? ¿Es un exceso de fe y credulidad? ¿Un camelo? ¿O la prueba de fuego de la ciencia, sometida siempre en sus inicios a una legión interminable de abogados del diablo?


Ismael Quintanilla recuerda que en la Asociación Internacional para la Investigación en Psicología Económica, (IAREP), a la que pertenece, "hay economistas, psicólogos, sociólogos y algún antropólogo". Mayor margen de irracionalidad percibe Gigerenzer en la pretensión neuroeconómica de "localizar la optimización en el cerebro". Una intención, para él, "de naturaleza teológica". "Nos ayudaría más la ciencia que los sentimientos religiosos", dice. Así, frente al supuesto efecto placebo del Prozac -recién descubierto-, la neuroeconomía se presenta, aún, como la coartada para la felicidad de los mercados.

Consejos para evitar el estrés que sobreviene con el fin de las vacaciones


Para los adultos, llegar con algunos días de anticipación y organizarse son técnicas claves para la vuelta al trabajo, mientras que prever momentos de recreación durante los fines de semana contribuye a crear una transición menos traumática. Otro punto importante consiste en distribuir el período de receso en etapas más breves a lo largo del año para evitar estar sin hacer nada durante mucho tiempo, situación que dificulta la vuelta a la rutina. -"Todo el año esperando las vacaciones y se terminan tan rápido". Esa es una de las frases que más se escucha cuando el momento del retorno a las obligaciones se acerca cada vez más. Lo que ocurre es que el cambio suele ser demasiado drástico: del ocio se pasa a las extensas jornadas de trabajo que además, en algunos casos, puede estar atrasado. Justamente, esa necesidad de "ponerse al día" es una de las que más asusta, llegando incluso a provocar cuadros de estrés. En este sentido, si bien es habitual que la vuelta del receso laboral o escolar provoque angustia o ansiedad, es importante estar atento a las señales del organismo a fin de prevenir el desarrollo de cuadros más complejos. Cómo sentirse mejor Una de las estrategias más recomendables para evitar molestias es organizarse y delegar con el objetivo de asegurarse que no queden temas pendientes para resolver a la vuelta. A su vez, estas técnicas también pueden aplicarse para la "puesta al día" posterior que deberá realizarse con la ayuda de algún compañero. Por su parte, a la hora de la vuelta, es importante contar con al menos un día de descanso previo antes de concurrir a la oficina, pues el impacto de llegar suele ser mucho mayor si el primer destino una vez concretado el arribo a la ciudad es el lugar de trabajo. Además, lo ideal es planear actividades que permitan disfrutar los fines de semana al aire libre así como también controlar las horas de sueño y la alimentación. "El estrés representa una exigencia mental dada por las realidades que afronta una persona. Esta condición puede provocar un importante impacto y eventual desgaste, sobre todo en esta época del año en la cual se conjugan dos factores: la salida hacia las vacaciones y el regreso de las mismas. Acá es importante hacer una diferenciación, pues sentir desgano al retornar al trabajo es algo habitual debido a que la reincorporación siempre es costosa. El problema comienza a hacerse visible cuando, además, la persona manifiesta sentirse deprimida ante la necesidad de abandonar el ocio y tener que volver a la rutina diaria y ajustarse a los horarios del trabajo, y se intensifica cuando aparecen temas agregados como por ejemplo malas relaciones laborales o problemas con el jefe", explicó a Pro-Salud News el doctor Roberto Sivak, médico psiquiatra y psicoterapeuta, docente del Departamento de Salud Mental de la Universidad de Buenos Aires (UBA). De hecho, según un estudio realizado en España, el 71 por ciento de los trabajadores encuestados manifestó tener problemas para reincorporarse al trabajo luego de las vacaciones, mientras que el 46 por ciento declaró sentir depresión como consecuencia del retorno a las obligaciones laborales. Puntos importantes A la hora de evaluar ambas conductas hay que tener en cuenta dos factores claves: el grado de "desconexión", es decir si el disfrute se da desde el primer momento fuera de la oficina, y la duración de las vacaciones, que depende de la antigüedad laboral. No obstante, también es importante considerar otras cuestiones como por ejemplo si se viaja al exterior, si de las vacaciones participan chicos y cuál es el plan de actividades pensado en primera instancia. "Los cuadros de estrés pueden desencadenarse al realizar viajes al exterior o no. Lo que hay que considerar es que, en esos casos, a los factores previos como por ejemplo irse sabiendo que hay trabajo atrasado, tener que organizar el viaje familiar y manejar las expectativas realizadas en torno a las vacaciones, hay que sumarle los desajustes neurofisiológicos particulares del cambio de ritmo de suelo-vigilia", indicó el especialista, también director médico del Instituto Estrés Trauma de Buenos Aires (IETBA). Al ser consultado por los principales síntomas que el cuadro de estrés postvacacional suele provocar, el doctor Sivak detalló: "Pueden evidenciarse irritabilidad, ansiedad, desconcentración y trastornos del sueño, así como también el agravamiento de condiciones psicosomáticas preexistentes como gastritis, úlcera duodenal o hipertensión". Vacaciones más cortas y replanteos Actualmente existe una tendencia según la cual se recomienda evitar largos períodos de ocio, y optar por diversos momentos de vacaciones más breves a lo largo del año. No obstante, los especialistas remarcan que en menos de quince días es difícil lograr una desconexión total que permita olvidarse por un momento del trabajo y dedicarse a pensar cuestiones personales. "No debemos olvidar que irse de vacaciones no es sólo estar sin hacer nada sino que además, ese tiempo es considerado como una buena oportunidad para replantearse cambios de vida, de trabajo o bien nuevas formas de afrontar las obligaciones y los vínculos familiares o de pareja", consignó el doctor Sivak. La vuelta al colegio, un tema complicado Al igual que sus padres, los chicos suelen experimentar sensaciones encontradas a la hora de abandonar las vacaciones -recordemos que el receso escolar dura aproximadamente tres meses- y retornar a las aulas. Por eso, los especialistas señalan que es muy importante acompañar a los niños sin transmitirles ansiedad, a fin de brindarles la contención adecuada para "normalizar" el momento y evitar que el primer día de clases se convierta en una situación especial. "Durante los primeros días posteriores a la vuelta de las vacaciones y con una relativa anticipación, hay que comenzar con los preparativos: comprar los útiles y los uniformes. Es recomendable que los chicos participen en esto, mientras los papás hablan con ellos transmitiéndoles, con toda naturalidad, lo que recuerden de sus propias sensaciones. Una vez concretado el regreso y durante los primeros días tanto la mamá como el papá deben involucrarse especialmente preguntando sobre las actividades realizadas en el colegio, los compañeritos nuevos y la maestra", concluyó, en diálogo con Pro-Salud News, el doctor Roberto Yunes, médico psiquiatra, director del Hospital Municipal Infanto-Juvenil Dra. Carolina Tobar García.

Explican por qué retornar al trabajo produce estrés


Psicólogos laborales aseguran que este fenómeno es cada vez más común। Cansancio corporal, decaimiento, angustia y hasta depresión son algunas de las manifestaciones más frecuentes. Cuáles son las claves para evitar que el regreso a la rutina se convierta en un proceso traumático.

Retomar la rutina luego de un período de vacaciones suele ser un proceso difícil de afrontar. Para la mayoría de los empleados, armar la valija de regreso, abandonar el lugar de descanso y volver al trabajo constituye un trance para nada placentero.

Sin embargo, la vuelta a las actividades cotidianas para algunos puede transformarse en un verdadero suplicio. Esta sensación que experimentan tiene un nombre: estrés posvacacional, un síndrome cada día más extendido entre los trabajadores en todo el mundo.

Cansancio muscular, trastornos del sueño, cambios de humor, angustia, baja de la productividad; los síntomas pueden ser variados y dependen de cada persona.

“En el estrés no importa lo que sucede sino lo que uno cree que sucede, por lo que cada persona tiene su realidad individual. Y como el estrés es una relación entre la carga y la capacidad de resistencia, hay circunstancias distintas para cada sujeto”, explica el Dr. Daniel López Rosetti, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés.

El especialista agrega que, de acuerdo a su experiencia, en general las personas que sufren estrés no presentan más de uno, dos o a la sumo tres síntomas, que se repiten ante cada situación estresante sufrida por el paciente.

Por qué estresan las vacaciones
Los expertos aseguran que, paradójicamente, los dos períodos donde se generan los mayores picos de estrés son antes y después de las vacaciones.

“Mucha gente siente el estrés de irse de vacaciones, porque van a cambiar de modo de vida, van a convivir con la misma gente del año pero más tiempo y con gente con la cual no conviven habitualmente. Si a esto se le agrega desarreglos de horario, trasnochadas, comidas, actividad física desproporcionada, eso genera estrés”, señala López Rosetti.

Según el médico, el concepto de que las vacaciones por definición desestresan, no es más que un mito, ya que muchas personas en vacaciones, lejos de relajarse, se estresan aún más.

Esta falta de descanso durante el período de vacaciones genera luego lo que se denomina el estrés pos vacacional, que se manifiesta al momento de retomar las rutinas de trabajo diarias.

“El estrés pos vacacional se produce, en primer lugar, porque la gente en general no se desestresa durante las vacaciones. Es un comentario habitual que uno diga ‘justo cuando te empezás a sentir cómodo ya te tenés que ir’”, señala el Dr. Eduardo Press, especialista en Psicología Organizacional y comportamiento humano y director de la consultora que lleva su nombre.

El especialista además señala que, estadísticamente, la gente en su mayoría elige como destino para sus vacaciones ciudades, que en general están repletas de gente y donde uno tiene que hacer largas colas para comer o se choca con otras personas al salir a pasear. Y esto, obviamente, contribuye a la generación de estrés.

Otro de los puntos que destaca Press es el hecho de que el organismo necesita sus tiempos de adaptación.

“Los deportistas de alta competencia, un bailarín o un actor hacen actividades de calentamiento y relajación antes y después de su actuación. En cambio la gente común trabaja a mil hasta el último minuto, para luego vacacionar también hasta el último segundo. Después vuelve al trabajo a mil otra vez y así no hay paz ni tiempo de adaptación para el sistema nervioso”, afirma.

López Rosetti explica que el estrés pos vacacional no es el estrés de la carga que está por venir en el año que se inicia, sino que es el hecho de que la condición individual del sujeto está en minusvalía para enfrentar racionalmente ese año, y que esto sucede porque durante las vacaciones la persona no logró desestresarse.

“La persona que llega a marzo o a febrero y encuentra que lo que tiene por delante es una carga que le va a costar manejar, es porque lo que tiene por detrás no resultó reparador. Y eso desde el punto de vista cronológico ya no tiene solución, porque ya pasó el período supuestamente reparador”, señala el profesional.

Obviamente, -según explica el especialista- aquel sujeto que comienza el año en esa condición sale en desventaja para hacer frente a la grilla de la carrera anual, porque ya perdió una oportunidad clave para mejorar su relación costo beneficio frente a los estresores.

Cómo combatir el estrés
Según el Dr. López Rosetti, el tratamiento para combatir el estrés es individual para cada empleado. Sin embargo, -explica- existen algunas reglas generales que pueden ser aplicables a cualquier persona.

La primera de ellas es planificar cortes breves a futuro. “El próximo fin de semana, el sábado a la tarde y el domingo puede ser una vacación de un día y medio”, afirma el especialista.

La recomendación es planear cortes cortos y aprender a disfrutarlos, tomando en cuenta y corrigiendo aquellos errores que llevaron a que las vacaciones no fueran reparadoras.

“Lo ideal es programar en forma muy inteligente en cuanto a la relación costo-beneficio los días que se avecinan. Es decir, planear inteligentemente los descansos”, señala López Rosetti.

Otro de los consejos que dan los especialistas es evitar retomar el trabajo el mismo día del regreso de las vacaciones.

“Una de las recomendaciones clásicas es no llegar el domingo y empezar el lunes, sino llegar el sábado y comenzar a adaptarse de a poco”, afirma Gabriel Schwartz, director de Psicología Laboral Consultores.

El experto también recomienda no perder totalmente el contacto con la compañía. “En general las personas tenemos miedo a desconectarnos, miedo de que del otro lado nos facturen nuestra ausencia. Por eso lo mejor es ir poniéndose al tanto -puede ser mediante la realización de algún llamado antes del regreso- porque así uno baja su ansiedad y está preparado para lo que le espera a la vuelta”, detalla.

En tanto, para Press, la clave reside en una sola pregunta: ¿por qué tiene que ser estresante el trabajo?

“¿Cómo es que habiendo herramientas tecnológicas como nunca antes y a pesar de los vaticinios de los 90 que decían que la gente iba a trabajar cada vez menos, la gente trabaja cada vez más? O el trabajo se ha vuelto costoso, entonces hay menos gente para hacer más cosas, o la gente en el trabajo utiliza muchas horas en actividades improductivas e innecesarias. Cualquiera de las dos situaciones son estresantes. Y a nadie le gusta volver a ese tipo de rutinas”, plantea el especialista.

Y agrega: “Cuando la gente siente, de verdad lo siente, que su trabajo vale la pena, puede haber cansancio y fatiga pero no estrés”.

Para las empresas
Diversos estudios señalan que el 15% de los trabajadores experimentan alteraciones al retomar el trabajo luego de las vacaciones y que el principal grupo de riesgo son las personas jóvenes con mucha exigencia laboral.

Por eso, el estrés pos vacacional es una señal de alerta que ninguna empresa puede dejar de tener en cuenta.

Con el fin de combatir este tipo de trastornos, muchas compañías han implementado planes y programas destinados fundamentalmente a lograr un mejor clima laboral, que el permita a sus empleados sentirse más cómodos y relajados en su lugar de trabajo.

Un ejemplo de este tipo de prácticas es la empresa Microsoft, que lleva adelante distintas inciativas para evitar el estres de sus empleados.

"En Microsoft trabajamos para que nuestro ambiente laboral sea saludable y de esta manera tratamos de evitar que el stress perjudique a nuestros empleados. A través de nuestro Fitness Program la compañía brinda la posibilidad a sus empleados de usar el gimnasio en las oficinas, realizar circuitos de entrenamiento en Palermo, asistir a charlas sobre nutrición, entre otras actividades", cuenta Celia Siffredi, gerente de RRHH de Microsoft de Argentina.

"Asimismo, -agrega Siffredi- se ofrece al personal sesiones de relajación con una profesional que está disponible durante toda la jornada y que recorre las oficinas con una enorme pelota que sirve como una herramienta de masaje para corregir errores de postura, teniendo en cuenta que las horas frente a la computadora, que pueden llevar a contracturas o malestares. Los empleados pueden usarla cuando lo deseen y es un beneficio gratuito".

A su vez, la empresa cuenta con una cafetería en donde se ofrecen alimentos saludables- como frutas, jugos y yogures- de manera gratuita y permanente para que todos puedan mantener una dieta balanceada.

Además de este tipo de programas, los especialistas recomiendan a las empresas cambiar la actitud respecto del tiempo libre de sus empleados.

"Las empresas tienden a sentirse incómodos o molestos cuando sus empleados deciden tomarse vacaciones y abandonar por un tiempo su puesto de trabajo. Pero hay que entender que todos necesitamos neustro tiempo de descanso", afirma Schwartz.

De hecho, está comprobado que mientras mejor se sienta física y mentalmente una persona, mayor será su rendimiento laboral. Por eso, muchas empresas han empezado a ofrecer momentos de distención o recreos más prolongados durante el horario laboral.

"Las empresas pueden ofrecer y permitir momentos y espacios adecuados para que la gente en el día o durante la semana pueda disponer de unos minutos, media hora de "desenchufe" de sus actividades, de lectura, de escuchar música, de conversación relajada. En algunas empresas incluso se está implementando el viernes como un día diferente a los otros, más distendido, con menos horas de trabajo", señala Press.

Y resume: "El estrés de la vuelta de las vacaciones se evita a través del año, en el día a día. Si la gente llega al momento de sus vacaciones con menos estrés, volverá con menos estrés".

«La personalidad sale a chorros por la escritura»

Asegura que con el análisis de nuestra forma de escribir podemos tener un conocimiento exacto y profundo de nuestra personalidad. Perito calígrafo judicial y grafólogo, José Javier Simón asegura que el análisis de la letra abre infinitas posibilidades. Hoy hablará de ello en el Aula de Cultura DV.
- Con la grafología podemos tener un conocimiento exacto y profundo de la personalidad, sostiene. ¿Por qué?
- A través de los rasgos de la escritura podemos hacer un análisis de los rasgos de la personalidad. Incluso se pueden traducir matemáticamente. Atribuyendo a cada rasgo un valor, se puede concluir, por ejemplo: 'Esta persona tiene una claridad de ideas del 78%; intuición, en un 77%; lógica, en un 35% y emotividad, en un 58%.
- ¿Se fía más de la apariencia o de la firma de una persona?
- Es más fiable la escritura y sobre todo, la firma. Aunque en la letra también hay apariencias. Hay escrituras más espontáneas y otras, menos. Lo mejor es cuando la persona escribe de forma natural, sin estar mediatizada por nada. La letra y, sobre todo, la rúbrica, es un dibujo. Por eso se puede analizar una escritura aunque esté del revés.
- La letra va cambiando con el tiempo...
- Depende de lo que has aprendido, añades aspectos personales a tu forma de escribir. Lo haces poco a poco, sin darte cuenta. La personalidad sale a chorros por la escritura.
- Juguemos con las forma de escribir. La ejecución de la letra, el escribir bien o mal....
- Lo primero indica claridad de ideas o perfeccionismo y una letra menos terminada, más intuición y emotividad.
- Organización de la letra en el papel...
- Indica cómo te sitúas frente a los demás. Si los márgenes están bien, significa adaptación. Cuanto más ordenada sea la letra, más ordenada es la persona.
- Tamaño de la letra...
- La grande muestra extroversión, frente a la pequeña, que indica que uno tiende a replegarse en sí mismo.
- Forma de la letra...
- La curva indica adaptabilidad, simpatía, quizás pereza. La angulosa, rigidez, resistencia, capacidad de trabajo.
- Inclinación de la letra...
- Hablamos de afectos. La persona afectuosa se refleja en una inclinación hacia la derecha. La escritura vertical indica control y la que tiende hacia la izquierda muestra a quienes se dejan querer o manifiestan menos sus afectos. - Dirección del renglón...
- El optimismo, la capacidad de emprender, la necesidad de cambio van hacia arriba. Escribir hacia abajo indica cansancio, melancolía o tendencia depresiva. Todo ello con matices y entendido como clave de autoconocimiento.
- Velocidad del trazo...
- Indica el ritmo vital de la persona. Tal y como escribes de deprisa, así piensas y actúas. Una escritura más lenta indica que eres más pausado en todo.
- Presión del trazo...
- Hablamos de energía vital física y mental. Si ejerces presión, pisas fuerte. Si no, eres más tímido, tienes más miedos.
- Organización de la escritura...
- Cuando la distancia entre líneas, palabras y letras es adecuada hay capacidad de orden, organización. Cuando no, hay más tendencia a la anarquía.
- Hablemos del plato fuerte en grafología: la firma.
- Es el yo más íntimo. La persona se define mejor con la firma y la rúbrica que con la letra. Y eso que hay varias firmas. La de amigos, la oficial o la firma reducida de trabajo, el visé.
- ¿Qué es lo esencial de la firma?
- El nombre representa el yo familiar; el primer apellido, el social y laboral y el segundo, la relación con la figura materna.
- ¿La rúbrica?
- Son las defensas que ponemos ante los demás.
- A saber...
- Una rúbrica grande indica más defensas ante los otros que una pequeña. Y la inexistente, mucha seguridad, salvo en los países anglosajones, que no hacen rúbrica y este rasgo no cuenta.
- Rubrica envolvente versus subrayante....
- La primera indica que necesitas sentirte protegido. Es algo más afectivo. Y la subrayante, que buscas apoyo y seguridad.
- Sostiene que la grafología no es exactamente una ciencia.
- Es más bien un test proyectivo, porque la personalidad de cada uno se refleja al escribir. La ciencia es la psicología. La grafología es una técnica psicológica que resulta muy práctica.
- Actúa como perito calígrafo. El caso más sorprendente que recuerda...
- Actué en el caso de los GAL a las órdenes del juez Garzón. Había papeles comprometedores. Y se supo que algunos políticos habían escrito esos documentos. Pero en este caso no hablamos de grafología, sino de pericia caligráfica. No analizamos aspectos de la personalidad sino si una persona ha escrito o firmado un documento.
- Jueces y magistrados, ¿hasta qué punto tienen en cuenta los informes caligráficos?
- Hasta el punto de que una persona puede ir o no a la cárcel.
- La grafología es útil en la contratación de personal, dice.
- Colaboro con empresas de selección de personal y utilizo mucho la grafología. Si buscas unas determinadas cualidades para un puesto de trabajo, sabes el tipo de escritura que vas buscando.
- En la búsqueda de pareja...
- Hay agencias matrimoniales que usan la grafología. Pero el tema de buscar pareja es complicado.
- Y para encontrar la vocación...
- La escritura refleja las actitudes laborales, lo que facilita la orientación vocacional.
- Su reto...
- En pericia caligráfica, intentar utilizar todos los recursos que la nueva tecnología permite. Y en grafología, la investigación. Quiero seguir contrastando matemáticamente los rasgos de la escritura con otros test.

CRISTINA TURRAU
Vasco

Mi Compañero y Mi Enemigo

La vida laboral no está exenta de conflictos, pero esto puede ser traumático y frustrante sino se sabe como enfrentarla…


Llevarse bien con los compañeros de trabajo puede ser toda una odisea cuando se generan conflictos con una o varias personas, y el ambiente laboral se puede tornar en algo insoportable.



“El surgimiento de un conflicto se debe a los deseos “opuestos” que son producto del interés de cada individuo respecto de un plazo o conveniencia de ejecutar una determinada tarea, la manera de realizarla, el criterio de satisfacción frente a su ejecución final, el reconocimiento personal asociado al logro etc”, explica el experto en psicología aplicada al Desarrollo Gerencial de la Universidad Andrés Bello, Hernán Díaz.

Estas situaciones “opuestas” se transforman en experiencias cotidianas y muchas veces cumplen un rol funcional ya que son parte de las relaciones entre individuos diferentes entre sí. De acuerdo al psicólogo, éstas pueden permitir un aprendizaje de actitudes y percepciones e incluso funcionar como orientación al manejo inteligente de emociones al servicio de una meta personal y laboral.

Pero, hay algunas señales que indican que los conflictos pueden ser disfuncionales. Si éstos impiden al trabajador cumplir las metas o bien, si provocan distracción convirtiendo la relación en una especie de remolino que acaba con las ganas de trabajar o en un espiral de frustración y agresividad, el tema se vuelve preocupante.

Díaz advierte que cuando ello está pasando, es necesario comprender y manejar algunas herramientas que permitirán a quienes se sienten afectados enfrentar la situación y no sucumbir a ella.

Sana Convivencia

Es fundamental revisar qué le entregamos al otro, es decir, analizar qué alimenta su enojo o disconformidad. Hay que considerar que quien está muy ofuscado también puede estar resentido por una palabra, frustrado por falta de reconocimiento o, incluso, complicado por una situación ajena al trabajo que no logra expresar adecuadamente.

Para sobrellevar estas situaciones sin afectar su desempeño, el experto aconseja separar al individuo del problema. Lamentablemente, en muchas ocasiones las personas que resultan desagradables son compañeros de trabajo con quienes se debe trabajar cercanamente, o bien, pueden ser autoridades.

Si alguien resulta conflictivo, hay que tomar conciencia de que la mayoría de las veces lo es con relación a una determinada situación, entonces lo adecuado es enfrentarse con el problema y no con el sujeto, dado que las circunstancias varían.

Lo importante es centrarse en intereses y no en posiciones. Lo recomendable es ponerse en el lugar del otro, descubrir su verdadero interés frente a un determinado asunto y, cuando sea necesario, ceder. Es más positivo aumentar las ventajas para la empresa que discutir sobre quiénes son más relevantes en el proceso.

Díaz enfatiza que es necesario expresar las emociones de manera productiva, tomando conciencia correcta de ella y elegir cuándo y cómo expresarla.

Es preferible reaccionar frente a pequeñas frustraciones y no dejar que se acumulen, describiendo concretamente las actitudes que generan conflicto, para lograr una sana convivencia laboral.

Foto: Imprebis.com

Acoso laboral en el fútbol

La situación por la que están atravesando en estos momentos algunos jugadores del Valencia tras la llegada del nuevo entrenador, Ronald Koeman, me recuerda mi llegada a Almería para organizar los Juegos Mediterráneos. Me encontré con una pequeña oficina con 5 trabajadores y un contrato de duración muy peculiar: "hasta el nombramiento del Consejero Delegado", en este caso, yo mismo. Y, claro, la papeleta era peliaguda. Por un lado, estaba bien que no hubieran hipotecado el funcionamiento de la oficina con trabajadores de obligado cumplimiento, pero, por otro, llegar a una ciudad nueva y que el primer acto organizativo fuera echar a la calle a cinco trabajadores no era empezar amablemente, aunque pudiera justificarse.

Bueno, pues eché mano de los manuales de psicología del trabajo y decidí que los cinco trabajadores siguieran y llegaron hasta los Juegos. Fueron de lo mejorcito. Por ello, no entiendo el atrevimiento de Koeman dejando fuera del equipo o de las convocatorias, como eufemísticamente se quiere llamar a este supuesto despido encubierto, a tres jugadores con contrato en vigor y de la categoría de Albelda, Angulo y Cañizares, cuyo contrato no pone precisamente "hasta que llegue el nuevo entrenador", sino que, como en el caso de Albelda dura hasta 2011.

Por ello, yo recomendaría al entrenador del Valencia, aunque quizás ya es tarde, que leyera algún manual de psicología de trabajo y por extensión de psicología del deporte, para que estudie las formas de tratar a un colectivo humano y su adaptación al puesto de trabajo. Todo eso de la integración, cooperación, motivación, el ambienteÉY no hace falta que se vaya muy lejos. No hace falta que busque autores americanos renombrados. Puede acudir a la propia Universidad de Valencia, con grandes profesores especializados en psicología del trabajo y de las organizaciones o en psicología del deporte, como Peiró, Quintanilla, Balaguer, Ramos, Castillo, Escartí..., le podrían asesorar.

Desde luego, no es lo mejor llegar a una ciudad y a las primeras de cambio cargarse jugadores históricos, porque luego pasa lo que pasa: la gente ve las lágrimas de Albelda, que encima es de la terreta, o una enfermera del hospital de Alzira sale contando el lado humano de Cañizares y se levanta en armas.
Eso es "soliviantar a las masas", que acaban con que si Koeman y Bakero son del Barça y quieren cargarse al Valencia. De manera que, en esa línea de asesoramiento gratuito con el que he empezado el año, también le recomendaría leer un clásico de la literatura, más incluso que de la psicología, aunque esté hoy ya superado: La psicología de las masas, de Sigmund Freud.

Algunos, en la línea de las justificaciones, han dicho que Capello en el Madrid hizo lo mismo el año pasado. Al margen de que porque otro club lo haga no tiene porque hacerlo el Valencia, las situaciones eran radicalmente distintas. Por ejemplo, Beckham terminaba contrato y había acabado de anunciar que se iba a un equipo americano, el Galaxy, al igual que Helguera (con los que luego se rectificó), a Cassano lo había fichado el anterior Presidente, no jugaba con el anterior entrenador y Capello empezó poniéndolo hasta que, al parecer, le insultó en el vestuario, y a Ronaldo acabaron traspasándolo al Milán, donde sigue, prácticamente sin jugar, por un módico precio. Con este traspaso perdieron dinero, pero infinitamente menos que pueden perder con sus tres jugadores el Valencia.

Y esa es la cuestión, lo extraño de la situación y hasta el ridículo que están haciendo algunos. El entrenador les aparta del equipo y les dice que se busquen equipo, publican en la web y en un comunicado a los medios de comunicación, más o menos que su vida deportiva se había acabado, luego sale el presidente y, como decía Mario Moreno, Cantinflas, "lo desniega", y remata la faena, de nuevo, el entrenador públicamente, resto de jugadores y cámaras de televisión incluidas, reafirmándose en su primera versión y como todo el mundo ha comprobado los ha apartado del equipo.

Todo lo sucedido y tal y como ha sucedido, porque hay formas y formas, se denomina con una palabra que se ha puesto de moda (maldito inglés) en el mundo sindical y de las empresas: mobbing, o sea "acoso laboral". Y hay ya tanta jurisprudencia laboral y tantas sentencias favorables a los trabajadores por hechos similares que los dirigentes del Valencia harían bien en negociar con sus jugadores la rescisión amistosa de sus contratos o se expondrán a pagarlos íntegramente (parece que alrededor de 18 millones de ?) y algo más por eso del mobbing.

Probablemente, no los 60 millones de euros que pide Albelda, (que es lo que pone su cláusula de rescisión, ¡ojo!), pero cuidado, cuidado, que este tema es muy serio.

Empleados "perplejos" esperan bienestar psicológico


En una investigación reciente con cerca de seis mil empleados de la manufactura, el sector de información y organismos del gobierno mostraron que más del 90% han sufrido perplejidad psicológica en el lugar de trabajo y esperan que sus empleadores les proporcionen “bienestar psicológico”. El 75% decía que sus entidades habían empezado a concienciarse sobre su demanda, pero que solamente el 2% de éstas habían introducido el programa de control de la salud psicológica ocupacional.

Perplejidad psíquica generalizada

“Llevo ya más de tres años en esta empresa, pero no hay espacio de ascenso y trabajo sin motivación. Las relaciones interpersonales en la oficina son complicadas, y siempre llevo las de perder por hablar con franqueza”, admitió uno de los entrevistados.

Días antes, se celebró la Reunión Anual del Programa de Ayuda a los Empleados de China--Seminario de Control de la Crisis de las Empresas en Shanghai. Según el informe sobre la investigación del control de la salud psicológica ocupacional de los empleados de las empresas chinas 2007, el 97% de los entrevistados decían que les encantaría ver a sus empresas ofreciéndoles servicios de ayuda psicológica, y más de la mitad se estresan por la presión del trabajo, la planeación de la carrera profesional y las relaciones con los colegas en la oficina.

Bienestar psíquico favorece retención del personal

El Prof. Lü Qiuyun, reputado psicólogo que intervino en el incendio de proporciones excepcionales ocurrido en el campo petrolífero de Karamay y en la crisis del síndrome respiratorio agudo grave, mencionó que los suicidios de empleados, accidentes en el lugar de trabajo, asaltos y la amenaza pueden constituir crisis en las empresas, que de no haber control eficiente de estas crisis, es probable que se merme la imagen de las empresas y baje la moral del personal, añadiendo que la intervención psicológica oportuna en el lugar de trabajo podrá ayudar a superar las crisis.

Así como demostró la investigación, el “bienestar psicológico ocupacional” en las empresas es positiva para permitirles atraer y retener a las personas de valía, y los empleados sostienen en general que son más humanas las empresas que se preocupan por la salud psíquica del personal. Más del 80% de los entrevistados expresaron que si las empresas les prestasen este servicio, acudirían a psicólogos cuando tuvieran impulsos de dimitir.

Que la luz del sol bañe el corazón del personal

En la actualidad, cada vez se presta más atención a la psicología de los empleados. Por ejemplo, el 64% de los administrativos entrevistados indicaron que habían considerado la aplicación del “bienestar psicológico” para mejorar la atmósfera laboral, elevar el nivel de salud psíquica del personal, aliviar la presión que sienten en el trabajo e incrementar su sentido de pertenencia. El 38% manifestaron que en la actualidad, los medios principales son la sensibilización y la capacitación, mientras que sólo el 2% afirmaron que ellos habían introducido programas especiales de salud psicológica. El caso es que más de la mitad del personal decía que el obstáculo principal proviene de la esfera de administración, pero los administrativos entrevistados respondieron que no disponen de fondos suficientes para este propósito, y que tales servicios son muy delicados. Tal vez la no aceptación por parte de los empleados sea la razón principal.(spanish.china.org.cn)
06/12/2007




El test que revela cuándo se "vive para trabajar"


Muchos sienten que el empleo insume demasiado tiempo y que cada vez resulta más difícil "desenchufarse". Las conductas habituales de las personas con adicción al trabajo
La mayoría de las personas pasan gran parte del tiempo de sus mejores años de la vida trabajando. Y a veces, en lugar de hacerlo para poder vivir o sustentarse pareciera que es al revés. El empleo y sus problemas ocupan cada vez más espacios y se relegan asuntos personales y sociales. Se genera así un desequilibrio que puede resultar patológico.

Lo que muchos llaman "adicción al trabajo" sería entonces un trastorno que no puede desestimarse al producir consecuencias sintomáticas para la calidad de vida de la persona que está absorbida sobremanera por el tema laboral.

Una evaluación, que puede auto-administrarse y que incluye diez preguntas sencillas con tres respuestas posibles cada una, indica cuándo se está frente a este problema. Fue creada por el Dr. Ricardo Sotillo fundador de la consultora española CapitalEmocional.com (ver columna izq.).

"Al test hay que encuadrarlo dentro de lo que se llama Análisis Organizacional en Psicología del Trabajo. Surgió para proveer una herramienta de detección de la adicción al trabajo a aquellos que relegan su vida social en beneficio del empleo", explicó desde España a Infobae.com.

"Lo que hicimos fue un cuestionario que refiere a grandes rasgos, a las conductas habituales de las personas que tienen un desequilibrio entre sus cuestiones personales y laborales. Por ejemplo, cuando no se tiene un horario, cuando se pasa tiempo que no es necesario pasar en el trabajo, cuando se sigue conectado a la PC", detalló.

En el contexto actual la adicción al trabajo es facilitada por varias cuestiones, una de ellas es la tecnológica que multiplicó las posibilidades de comunicación –celular, radio, mails, Internet- y aportó nuevas modalidades del empleo como el tele-trabajo. De esta manera, es posible continuar trabajando fuera del domicilio laboral.

Posibles síntomas asociados

"Las consecuencias son muchas. Entre ellas, la pobre vida social, dejar de lado el ejercicio físico, las actividades que se relacionan con el ocio. Pueden aparecer una serie de síntomas físicos y psicológicos como el estrés, los dolores musculares, problemas digestivos, insomnio".

Para Sotillo "todo esto depende de la resistencia individual. Primero hay que averiguar el origen, descartar si el dolor de cabeza o el problema digestivo no tienen base biológica. Una vez descartado, entonces hay que saber que problemas como esos, o la hipertensión, el dolor muscular, taquicardia y otros psicosomáticos muchas veces están relacionados con el desequilibrio entre trabajo y vida personal".

"Ocurren dos problemas con la tecnología y el trabajo en la actualidad. Uno es que en lugar de facilitar la tarea, muchas veces la complica, como ocurre con el e-mail que absorbe mucho tiempo. Por otra parte, los humanos no somos ‘multitarea’ como Windows, no podemos escribir 7 mails al mismo tiempo pese a que sí podemos recibirlos. Esto produce una deficiencia entre las demandas externas y las posibilidades internas de resolución de tareas".

¿Existe un ‘típico’ workaholic?

Consultado acerca de si una estructura de personalidad 'tipo' más propensa a la adicción al trabajo, Sotillo opinó que "hay una característica que se da con mayor frecuencia y que es en personas competitivas. También se produce en personas de más alto rango de la firma".

Influye el tipo de trabajo. "Podemos pensar que depende del sujeto, y de su ubicación en la firma. Asimismo del sector en el que se desempeñe, destacando el sector de servicios y el relacionado con la enseñanza y los servicios sociales donde más se produce, precisamente por el componente de la demanda".

Una posibilidad del adicto es caer en el burnout o síndrome de la cabeza quemada que se caracteriza por la sensación de agotamiento emocional ligada a las de deshumanización y falta de realización personal y que son acompañadas por síntomas como el cansancio y malestar general.

Qué hacer

"El primer paso para solucionar un problema es tomar conciencia. Reconocer lo que está ocurriendo. Se recomienda el apoyo de las relaciones sociales, reconstruirlas si se han perdido o construir nuevas en caso de no tenerlas. Buscar ayuda. Depende también de la edad que tenga la persona, no es lo mismo un joven de 30 años que un señor de 55. Lo que recomendamos es también que realicen actividad física pero adecuada a sus capacidades", dijo.

Sotillo recordó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) definió salud como equilibrio bio-psico-social y no como ausencia de enfermedad física.

El test que revela cuándo se "vive para trabajar"

Muchos sienten que el empleo insume demasiado tiempo y que cada vez resulta más difícil "desenchufarse". Las conductas habituales de las personas con adicción al trabajo
La mayoría de las personas pasan gran parte del tiempo de sus mejores años de la vida trabajando. Y a veces, en lugar de hacerlo para poder vivir o sustentarse pareciera que es al revés. El empleo y sus problemas ocupan cada vez más espacios y se relegan asuntos personales y sociales. Se genera así un desequilibrio que puede resultar patológico.

Lo que muchos llaman "adicción al trabajo" sería entonces un trastorno que no puede desestimarse al producir consecuencias sintomáticas para la calidad de vida de la persona que está absorbida sobremanera por el tema laboral.

Una evaluación, que puede auto-administrarse y que incluye diez preguntas sencillas con tres respuestas posibles cada una, indica cuándo se está frente a este problema. Fue creada por el Dr. Ricardo Sotillo fundador de la consultora española CapitalEmocional.com (ver columna izq.).

"Al test hay que encuadrarlo dentro de lo que se llama Análisis Organizacional en Psicología del Trabajo. Surgió para proveer una herramienta de detección de la adicción al trabajo a aquellos que relegan su vida social en beneficio del empleo", explicó desde España a Infobae.com.

"Lo que hicimos fue un cuestionario que refiere a grandes rasgos, a las conductas habituales de las personas que tienen un desequilibrio entre sus cuestiones personales y laborales. Por ejemplo, cuando no se tiene un horario, cuando se pasa tiempo que no es necesario pasar en el trabajo, cuando se sigue conectado a la PC", detalló.

En el contexto actual la adicción al trabajo es facilitada por varias cuestiones, una de ellas es la tecnológica que multiplicó las posibilidades de comunicación –celular, radio, mails, Internet- y aportó nuevas modalidades del empleo como el tele-trabajo. De esta manera, es posible continuar trabajando fuera del domicilio laboral.

Posibles síntomas asociados

"Las consecuencias son muchas. Entre ellas, la pobre vida social, dejar de lado el ejercicio físico, las actividades que se relacionan con el ocio. Pueden aparecer una serie de síntomas físicos y psicológicos como el estrés, los dolores musculares, problemas digestivos, insomnio".

Para Sotillo "todo esto depende de la resistencia individual. Primero hay que averiguar el origen, descartar si el dolor de cabeza o el problema digestivo no tienen base biológica. Una vez descartado, entonces hay que saber que problemas como esos, o la hipertensión, el dolor muscular, taquicardia y otros psicosomáticos muchas veces están relacionados con el desequilibrio entre trabajo y vida personal".

"Ocurren dos problemas con la tecnología y el trabajo en la actualidad. Uno es que en lugar de facilitar la tarea, muchas veces la complica, como ocurre con el e-mail que absorbe mucho tiempo. Por otra parte, los humanos no somos ‘multitarea’ como Windows, no podemos escribir 7 mails al mismo tiempo pese a que sí podemos recibirlos. Esto produce una deficiencia entre las demandas externas y las posibilidades internas de resolución de tareas".

¿Existe un ‘típico’ workaholic?

Consultado acerca de si una estructura de personalidad 'tipo' más propensa a la adicción al trabajo, Sotillo opinó que "hay una característica que se da con mayor frecuencia y que es en personas competitivas. También se produce en personas de más alto rango de la firma".

Influye el tipo de trabajo. "Podemos pensar que depende del sujeto, y de su ubicación en la firma. Asimismo del sector en el que se desempeñe, destacando el sector de servicios y el relacionado con la enseñanza y los servicios sociales donde más se produce, precisamente por el componente de la demanda".

Una posibilidad del adicto es caer en el burnout o síndrome de la cabeza quemada que se caracteriza por la sensación de agotamiento emocional ligada a las de deshumanización y falta de realización personal y que son acompañadas por síntomas como el cansancio y malestar general.

Qué hacer

"El primer paso para solucionar un problema es tomar conciencia. Reconocer lo que está ocurriendo. Se recomienda el apoyo de las relaciones sociales, reconstruirlas si se han perdido o construir nuevas en caso de no tenerlas. Buscar ayuda. Depende también de la edad que tenga la persona, no es lo mismo un joven de 30 años que un señor de 55. Lo que recomendamos es también que realicen actividad física pero adecuada a sus capacidades", dijo.

Sotillo recordó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) definió salud como equilibrio bio-psico-social y no como ausencia de enfermedad física.

La capacidad productiva puede definir el salario


Aspectos personales que valoran las empresas. Además de los conocimientos y la experiencia, los profesionales mostrar cualidades para el trabajo en equipo y aptitudes para desempeñarse bajo presión.

ngenieros, abogados, diseñadores, etcétera, son algunos de los profesionales que se requieren en una empresa. Y así como los rubros son variados, las remuneraciones también lo son. La especialista en Recursos Humanos María Elizabeth Méndez señala que elementos como la preparación académica o la experiencia son relevantes, pero son cada vez más los aspectos personales del postulante los que influyen en el momento de la decisión final. “Las características que más se valoran están determinadas por la capacidad productiva que tenga el individuo, independiente esto del área en la que se desempeñe. Así cada vez cobran menos relevancia aristas como la cantidad de horas trabajadas o la cantidad de empleados a cargo”, subraya. “Contrario a lo que podría creerse, la remuneración no tiene relación con el tiempo que se invierte en trabajar. Es así como hay profesionales que superan ampliamente en términos de sueldo a otros, trabajando por ejemplo la mitad del tiempo”, añade. Por lo tanto, se suele medir el desempeño y valorar a los empleados por la calidad de los resultados del trabajo que estos hacen, dejando de lado aspectos como la puntualidad y la extensión horaria, muy importantes hasta hace pocos años.
“Hoy se privilegian las cualidades formativas de la persona, su capacidad de comunicar, de trabajar en equipo, de desempeñarse bajo presión. Sin duda conceptos que abundan en cada aviso de trabajo que se publica”, dice Méndez.

Cuando el salario emocional vale más que el dinero


a decisión de los empleados calificados de quedarse en una empresa o emprender la búsqueda de nuevos horizontes es de carácter emocional. La remuneración no es del todo influyente en esa situación. Una experta en Recursos Humanos brinda algunas pautas para retener el plantel calificado y estimular el rendimiento, en el marco de un buen clima laboral. Determinar la remuneración de las personas es una de las funciones más complejas de la gestión de personal. La remuneración se otorga de acuerdo con el cargo o con el puesto; se relaciona con los estándares del mercado en forma objetiva, o se da en función de la persona, de sus capacidades. La remuneración afecta el comportamiento de las personas y con ella la empresa intenta atraer y retener al personal adecuado en la organización y motivarlo para que logre mejores niveles de desempeño, señala a LA GACETA Graciela Chamut, master en Dirección de Empresas. Estos propósitos tienen que ver con la percepción del empleado respecto de la valoración de sus habilidades o de su trabajo. Desde el punto de vista de la empresa, este proceso significa una lectura apropiada de las expectativas de sus empleados para el reconocimiento futuro del desempeño deseado. El objetivo primordial de una retribución adecuada es estimular y remunerar el desempeño sobresaliente. “Así, las recompensas monetarias son las más cómodas de gestionar e implementar. Pero, a medida que los cambios sociales permiten la satisfacción de las necesidades de supervivencia, aparece el otro salario, el emocional, que pesa en ocasiones más que el dinero”, puntualiza la experta en Recursos Humanos. El salario emocional -define Chamut- es cualquier tipo de retribución no monetaria que funciona como estímulo para el personal calificado; engloba aquellas recompensas en que el valor económico no es relevante, y atiende las necesidades no económicas de los empleados. “Parece extraño hablar de incentivos no monetarios cuando la costumbre de la crisis nos llevó a pensar que no existían ni a reconocerlos como tales”, acota. En realidad, los beneficios monetarios no tientan al personal calificado que tiene sus necesidades cubiertas; “cuando lo hace, se trata de trabajadores mercenarios, dispuestos a cambiar de bando en cuanto encuentren una empresa que les pague más. Es obvio que el salario monetario en línea con el mercado, que permite cubrir las necesidades vitales (casa, familia, ocio) es prioritario y necesario, pero una vez satisfechas estas necesidades, el aumento de sueldo no retiene al trabajador si el ambiente de trabajo es malo, la relación con el jefe es mala o no puede desarrollar una carrera profesional”, afirma Chamut. Puntos de vista Las empresas exitosas son las que valoran las personas con talento en su compañía, y tratan de retenerlas con las mejores condiciones, que les permitan desarrollar en forma eficiente su trabajo y mantener un nivel de motivación adecuado, para lo cual buscan mejorar su calidad de vida. “Los costos de la rotación no deseada son inusualmente altos, además de que hay una mayoría de casos en que el líder que se desplaza suele llevarse a sus mejores colaboradores, lo que aumenta la magnitud de la pérdida de talentos”, indica la especialista. Durante mucho tiempo, sobre todo en el ambiente “hard” de las empresas, “se supuso que las decisiones que tomábamos, aun las personales, priorizaban la ecuación costo-beneficio, centrado en lo tangible. En realidad, las emociones juegan un papel privilegiado en lo tocante a mantener un nivel de comportamiento que nos resulte satisfactorio, y tienen un importante costo en términos de energía psíquica”, acota. Las emociones juegan un papel trascendente en la toma de decisiones, todavía no bien valorado. Entre las causas de rotación no deseada, las funciones desempeñadas, la falta de desarrollo de carrera profesional, el exceso de tiempos laborales improductivos (adicción al trabajo) tienen más relevancia que los temas económicos. “La desmotivación es causa de rotación, y cuando el empleado no puede irse, deja de involucrarse en la consecución de objetivos de la empresa, baja en su eficiencia y productividad, lo que impacta fuertemente en los resultados de la empresa”, finaliza Chamut.