Frase de la Semana

El éxito es el premio del esfuerzo personal; sigue siempre adelante te espera un mejor futuro. El éxito es el fruto del trabajo y la grandeza personal para poder llegar a obtenerlo. El éxito se obtiene solo con pensamiento firme y seguro de saber lo que se quiere llegar a ser.
Mostrando entradas con la etiqueta Desarrollo Personal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Desarrollo Personal. Mostrar todas las entradas

Jóvenes con experiencia y maduros con frescura


Frente a un problema en ciernes, las compañías buscan generar espacios de transmisión de la habilidad de los empleados más avezados.


En el mundo laboral abundan los prejuicios. Por ejemplo que a partir de los 40 o de los 50 años, a los trabajadores se les apaga la capacidad de aprendizaje. Ese preconcepto lleva a muchos asalariados a perder la confianza en sí mismo y, en consecuencia, a que los empresarios duden en formar a sus empleados más avezados. Esa concepción errada, según plantea el francés Guy Le Boterf, doctor en Ciencias Humanas y especialista en desarrollo de competencias, potencian la descapitalización de los Recursos Humanos.


Por esa razón, sugiere que se imparta una formación a lo largo de la vida del empleado, que tienda a asegurar su rendimiento y a la renovación de los que están en edad avanzada, próximos a retirarse o a jubilarse. De estos últimos, indica Le Boterf, es fundamental recuperar los trucos o las habilidades para ponerlos a disposición de los que quedan o los que llegarán. El dilema empresarial de hoy es tener empleados maduros con iniciativa de los jóvenes y jóvenes que posean la experiencia de los más antiguos en el puesto.


Durante mucho tiempo, el foco estuvo puesto en lograr cambios en los individuos desde el supuesto que llevarían el cambio a la organización. Este enfoque resultó en la práctica necesario pero no suficiente.“La empresa debe diseñar espacios dentro de su organización para que se genere el compartir (o sea formalizar aquello que generalmente se genera de manera informal), no sólo los rumbos, planes y estrategias a seguir ya previamente delineados, sino para que se comparta el conocimiento tácito (habilidades no formales) de sus integrantes”, plantea Cristina Gutiérrez, coach ontológica de la consultora Creactiva.


¿Cómo lograr ese proceso? “Una alternativa que está ganando terreno es cultivar comunidades de práctica, en la que los líderes de las empresas replantean el paradigma de competencia por el de colaboración y construcción en conjunto”, responde Gutiérrez a LA GACETA. Esta acción colectiva brindará herramientas para aprovechar la habilidad de los trabajadores más experimentados con el aprendizaje teórico de los que se incorporaron a la empresa recientemente.


Choque generacional

Especialista en inserción laboral y desarrollo de carreras, Ana María Gueli Enriquez señala que uno de los grandes dolores de cabeza que sufren los supervisores de área, gerentes de Recursos Humanos o jefes de sección es el choque generacional entre los empleados, que evidentemente limita la transmisión de conocimiento de los mayores a los más jóvenes. Y comenta un caso cada vez más frecuente en las empresas para combatir las turbulencias generacionales. “Un gerente de 50 años de una importante compañía nacional comenzó a compartir almuerzos con grupos de empleados de entre 25 y 30 años. De esa manera, intentaba añadir a su percepción ejecutiva lo que sentían los trabajadores y sus anhelos”, indica Gueli Enriquez.


Desde ese punto de vista, la experta considera que “no sólo hay que buscar espacios en donde las generaciones puedan confluir, sino también generar un ámbito de intercambio de vivencias para aprender en conjunto”.


“El reconocimiento a una tarea ya no llega sólo por un trabajo bien hecho. Las generaciones de hoy buscan que los supervisores o jefes los apoyen con gestos y estímulos permanentes”, apunta.


Las nuevas tendencias del mercado laboral llevaron a muchas empresas a reorientar sus políticas de Recursos Humanos. Los expertos consultados por nuestro diario afirman que la interacción entre los más experimentados y los más jóvenes sirve para compartir consejos, explorar ideas e incrementar la satisfacción entre personas que comprenden las expectativas de otros y donde no importa la edad.



Cómo detectar los primeros síntomas


* En la empresa, ¿las actividades claves o que generan valor agregado dependen de una persona en particular?



* ¿Qué sucedería si ese trabajador no continuara su tarea (por enfermedad, muerte, renuncia, etc.)?¿Cuál sería el impacto en las actividades de la empresa y en el producto final al cliente?



* ¿Existen espacios creados para compartir experiencias entre ejecutivos, jefes de sección o vendedores?



* ¿Cómo puede la organización capitalizar las competencias de los más avezados y transmitirlas a los más jóvenes?



* Dentro del personal de mayor edad, ¿quiénes pueden ser referentes para transmitir a los más jóvenes valores como el compromiso, la dedicación y el bajo ausentismo?


DIRIGE TU PROPIA PELÍCULA : “TU VIDA”

Desde hace muchísimos años el ser humano se esfuerza en entender los misterios de la vida y uno de los mas grandes misterios somos nosotros mismos, los seres humanos.


Es así que distintas civilizaciones en distintas etapas de la humanidad han dado su interpretación de porque llegamos al punto en donde nos encontramos.

La cultura Tolteca nos habla de una domesticación del ser humano donde los niños a muy corta edad son domesticados para acatar las leyes de los mayores, el coaching ontologico nos propone la posibilidad de crear un cambio de paradigma, salir de nuestra “caja”, ese incómodo espacio de confort que no nos permite estar siendo quien nosotros quisiéramos ser. Y por último el análisis transaccional en donde el psiquiatra Canadiense Eric Berne, observó que a todas las personas a las cuales tuvo posibilidad de acompañar en un proceso terapéutico actuaban siguiendo un “Guión de vida”, que es como el argumento preestablecido de una obra dramática que el ser humano se siente obligada a representar, independientemente de que se encuentre o no identificado con el personaje.

Para poder explicar cual es el punto en el cual muchos de los seres humanos se encuentran sin saber “el como” salir de esta situación que los tiene atrapados, tomaré el descubrimiento realizado por Eric Berne.

Según las investigaciones desarrolladas en su experiencia como psicoterapeuta, el guión de vida lo establece el niño durante su infancia, bajo la influencia, sobre todo de sus padres, abuelos y otros miembros o figuras influyentes de la familia.

Dicho guión se va reforzando por las diferentes experiencias y acontecimientos que el niño va viviendo a medida que crece.

Afortunadamente, todos estos años de investigación ha mostrado que los guiones de vida pueden ser modificados y lo mas importante de ello es que el verdadero cambio se realiza cuando el nuevo guionista decide ser “uno mismo”, reescribiendo el guión a su modo a partir de una progresiva y gradual toma de conciencia de la vida que quiere vivir y no de “la que le toca vivir”.

El guión de vida es un plan que contiene lo mas significativo que le va a suceder a una persona y lejos de presuponer que se trata de un destino predeterminado por los dioses, el guión tiene su origen en los inicios de la vida de ese niño que día tras día se le ha ido inculcando creencias y mandatos que le sirvan para adaptarse y sobrevivir en su entorno y que quedan instaladas como un programa que conduce a la persona en el futuro y de manera inconsciente, salvo que ésta decida tomar consciencia de las creencias y decisiones inconscientes que lo gobiernan.

Son, en su momento, una solución aparentemente razonable para la situación existencial en la que se encuentra el niño.

Probablemente, la mejor manera de resumir lo que manifiesta la cultura tolteca, como el coaching ontológico, se encuentra en el siguiente aforismo dicho por el propio doctor Berne: "Las personas nacen príncipes y princesas hasta que sus padres los convierten en ranas".

Esto de ninguna manera queda excluido en el ámbito empresarial, es así que en muchas oportunidades podemos reconocer que el comportamiento de las personas son, en palabras de Jean Paul Sastre, “de acuerdo a lo que hagamos con aquello que hicieron de nosotros”.

De esta manera podemos observar como se utilizan las siguientes frases cuando se refieren a los empleados :

Fulano de tal es torpe.
………..es Inútil.
………..es incapaz de…
………..es incompetente.
………..es irresponsable.
………..es maleducado.
………..es prepotente
………..es malhumorado
etc…etc..

Etiquetas que, a base de repetición, se pueden pegar en la frente del subordinado o Jefe.

Lo peor de esta actitud, que muchos de los seres humanos tienen, es que también lo hacen con quien mas quieren en este mundo, sus hijos, colgándoselo en la mochila que moldea la identidad de un pequeño que busca ser amado, protegido y reconocido.

El trabajo del Coach ontológico esta enfocado en asistir a que la otra persona pueda reconocer sus creencias limitantes, sus conversaciones de no posibilidad, sus estados de ánimo recurrentes que le cierran posibilidades, las corporalidades que manifiestan ante cada desafío, etc.

El futuro de cada ser humano depende de muchas cosas, pero no conviene obviar la propia responsabilidad como uno de los factores mas importantes, por no decir el factor de mayor importancia. Esa responsabilidad se expresa en la voluntad y capacidad de generar cambios en uno mismo y en las propias circunstancias.

Y, sobre todo, en la determinación para asumir la dirección de la propia vida realizando los cambios y renuncias que sean necesarios para ello.

Porque quizá la verdadera obtención de la libertad llega cuando somos capaces de renunciar a lo que somos en favor de lo que podemos llegar a ser.

Lo importante es ser capaces, en cualquier momento, de sacrificar lo que somos por lo que podríamos llegar a ser.

Charles Dubois





Acerca del Autor:

Mariano Vazquez
Coach Ontológico
mvazquez@intercoach.com.ar

El ser humano es optimista por naturaleza


El optimismo es una estrategia evolutiva, sin él, sería impensable que el ser humano se esforzase en cualquier aspecto de su vida, desde conseguir una pareja y reproducirse hasta encontrar un empleo.

Científicos trabajan para encontrar una respuesta a por qué las personas sanas tienden a ser optimistas y plantean una posible hipótesis entre la ausencia de optimismo y la depresión.

«Los humanos esperan acontecimientos positivos en el futuro incluso cuando no hay evidencias que apoyen estas expectativas», escribe Elisabeth Phelps, del departamento de Psicología de la Universidad de Nueva York (EE.UU.), en un artículo en la revista 'Nature'. Por ejemplo, estudios psicológicos realizados hasta ahora muestran que «la gente espera vivir más tiempo y en mejor estado de salud que la media, que subestiman sus posibilidades de divorciarse y que sobreestiman sus probabilidades de tener éxito en el mercado de trabajo». Esto, afirman los investigadores, es un hecho. La pregunta es, ¿por qué el cerebro humano muestra esta inclinación natural al optimismo?

Tal y como Consumer publica en su página, una respuesta inmediata a este misterio es que, de no ser por un mínimo de optimismo, el ser humano no se esforzaría por encontrar sustento y pareja con la que reproducirse y tener éxito evolutivo. El optimismo vendría a ser, por tanto, una estrategia evolutiva. Una estrategia que debe estar bien ajustada, como explica Phelps: «un optimismo extremo puede ser peligroso, porque lleva a subestimar los riesgos y planificar mal. Por el contrario, una visión pesimista de las cosas se correlaciona con la gravedad de los síntomas de la depresión». De hecho, un optimismo 'moderado' se asocia a una buena salud física y mental.

La siguiente pregunta es ¿cómo se organiza el cerebro sano para ser optimista? La cuestión está relacionada con la capacidad de imaginar acontecimientos futuros, que a su vez depende de otra función: recuperar datos del archivo cerebral de acontecimientos pasados -la memoria, sea ésta consciente o no- y emplearlos para recrear, para generar una simulación, del futuro. Esto implica la activación de determinados circuitos cerebrales. Así, la hipótesis del equipo de Phelps para explicar el optimismo es que «en los optimistas, los circuitos neurológicos para simular el futuro son más activos cuando se imaginan acontecimientos positivos que negativos».

Para analizar esta idea los investigadores sometieron a varios sujetos a pruebas de resonancia magnética funcional, en las que se observaba el funcionamiento del cerebro mientras rememoraban experiencias personales pasadas positivas o negativas y, también, imaginaban acontecimientos futuros. Después de los escáneres cerebrales los sujetos respondieron a tests en los que valoraban lo positivo o no de las experiencias recordadas o recreadas (algo esencial para correlacionar lo que mostraban los escáneres con el estado de ánimo percibido).

Estos tests ya revelaron una mayor facilidad y disposición a simular los acontecimientos futuros positivos que negativos, algo que casa bien con el 'sesgo' cerebral hacia el optimismo. «Los acontecimientos futuros negativos fueron experimentados con una sensación subjetiva de pre-experimentación más débil [que los positivos], y era más común imaginarlos desde un punto de vista externo», escriben los investigadores. Esta tendencia era mucho más clara en los participantes catalogables -por otras pruebas psicológicas- como muy optimistas.

En cuanto a los escáneres cerebrales realizados, éstos revelaron que las áreas más implicadas en el estado de ánimo optimista son la amígdala y el núcleo cingulado anterior rostral. La amígdala es una región clave sobre todo a la hora de 'teñir' de emociones los recuerdos, y en la toma de decisiones. Los resultados del trabajo de Elisabeth Phelps (departamento de Psicología de la Universidad de Nueva York) indican, en opinión de los investigadores, que además es importante en la simulación de acontecimientos futuros emocionales pero no de cualquier acontecimiento futuro, sino de los que impliquen emociones.

El núcleo cingulado anterior rostral está muy bien conectado con la amígdala y otras regiones que proporcionan información emocional. Ha sido asociado a tareas que implican reflexionar sobre uno mismo, como pensar en sueños e ilusiones, indicar preferencias o juzgar el grado de confianza que inspiran otras personas. Pero con los datos del trabajo ahora publicado Phelps sugiere que, a la hora de simular el futuro, este núcleo se ocupa de valorar la información autobiográfica, emocional y motivacional.

Y creen que es precisamente de esta área cerebral de donde parte la inclinación del cerebro hacia el optimismo: «en la actividad del núcleo cingulado anterior rostral durante la imaginación de acontecimientos futuros [...] subyace un sesgo en la atención dedicada a los acontecimientos futuros positivos frente a los negativos», escriben.


UN POR QUÉ A LA DEPRESIÓN

El interés de este trabajo no es sólo básico, porque resulta que las mismas áreas cerebrales que participan en el sesgo optimista se han relacionado con la depresión. Es un hecho que el pesimismo y la dificultad para imaginar con detalle acontecimientos futuros se consideran síntomas de la depresión.

Además, se ha sugerido también que detrás de la depresión podría estar un mal funcionamiento de las rutas neuronales que comunican el núcleo cingulado anterior rostral y la amígdala, porque ello llevaría a una mala regulación de este núcleo sobre las regiones implicadas en las emociones. Los nuevos resultados apoyan esta hipótesis, y «podrían proporcionar nuevas pistas sobre los mecanismos que intervienen en la depresión», escriben los investigadores en 'Nature'.

Supere las barreras


La esperanza y la perseverancia le ayudarán a enfrentar y a vencer las adversidades
Por: Roberto Villalobos

La vida de Angélica* siempre estuvo llena de obstáculos: cuando apenas lograba salir de un problema, aparecían otros tres.

Proveniente de una familia humilde, y con sólo 10 primaveras cumplidas, tuvo que hacerse cargo de sus tres hermanos menores, pues sus padres murieron en un accidente de tránsito. Ningún pariente atendió la emergencia y lo único que los chicos recibieron, fue la espalda. Sobrevivieron sólo gracias a la generosidad y al cuidado de vecinos.

Tiempo después, cuando aún era una adolescente, Angélica contrajo nupcias. A los once meses, dio a luz a un hermoso varón: su vida se llenaba de felicidad de nuevo. Sin embargo, el destino parecía ensañarse contra la joven: el bebé, por causas desconocidas, falleció entre sus brazos a los 90 días. Como cualquier madre escrupulosa, sufrió aquella pérdida.

Presa de la desesperación, decidió huir de su hogar. Así que cierto día, con la excusa de que tenía que hacer algunas compras, se presentó con la familia de su esposo y dejó encargados a sus hermanos.

Lejos de sus seres queridos, en otra ciudad, conoció personas que la indujeron al alcohol, el cual se convirtió en su compañero de día y de noche. Transcurrieron cinco meses desde su escape y siempre estuvo al borde de la mendicidad. “Aquella fue la etapa más dolorosa y oscura de mi vida”, confiesa Angélica, ahora de 25 años de edad.

“Creí que todo lo había perdido, pero en el fondo, todavía sentía una leve esperanza”, indica. Por fortuna, y debido al apoyo de un reducido grupo de amigos, la joven recobró las fuerzas y el rumbo de su vida.

“Así será…”

La fe y la esperanza son como almas gemelas, pues ninguna existe sin la presencia de la otra. La primera es la certeza de que las cosas sucederán, mientras que la segunda es un estado de ánimo en el cual las situaciones que se desean parecen posibles.

“Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol”, dijo una vez el estadounidense Martin Luther King, exponiendo así su esperanza de que el mundo continuara su curso.

Para Rogelio Fuentes, doctor en psicología, la esperanza es importante, pues fortalece y hace triunfadora a una persona.

Uno de los aspectos que el experto resalta, es la importancia de trazarse metas. Si alguien no las posee, no tiene camino adónde llegar; simplemente está perdido. “Primero piense lo que desea lograr; luego, crea con firmeza que su objetivo es posible y por último, actúe”, recomienda.

Una persona desesperanzada o apática con dificultad conseguirá resultados, pues pareciera que una fuerza invisible los detiene, ya sea el miedo al fracaso o el temor al “qué dirán”..

“Fortalezca el carácter, luche con criterio y ábrase caminos con tenacidad”, sugiere Fuentes.

De esa manera fue que Angélica encontró las soluciones que tanto necesitaba. Casi medio año después de su desaparición, regresó a casa. “Pensaba que me rechazarían, pero fue todo lo contrario. Mi esposo me pidió que nunca más abandonara a la familia. Asimismo, mis hermanos me recibieron con los brazos abiertos, cubiertos con lágrimas de felicidad”, cuenta. “Fue como volver a nacer”, puntualiza.

La clave de la esperanza, dice Fuentes, es no rendirse ante la adversidad, aún cuando ésta sea desesperante o terrible.

El cielo es el límite

La perseverancia es otra de las herramientas de las que se vale el ser humano para alcanzar éxitos. De acuerdo a Ana Cristina Monroy, psicóloga industrial, este elemento se refiere a la constancia y a la motivación que tiene una persona para lograr un objetivo.

Este principio es altamente valorado por las empresas, pues con él se consiguen mejores resultados. “A su vez, el empleado se desarrolla en su área, obtiene ascensos, reconocimientos o aumentos salariales, pero sobre todo, autoestima”, indica.

Monroy identifica las características de alguien perseverante:: posee iniciativa, es luchador y paciente, aprovecha cada oportunidad que se le presenta sin lastimar a los demás, posee una actitud positiva antes la adversidad, expone sus ideas y es un líder que busca el beneficio de todos. ¿Es usted uno de ellos? Es probable que aún deba pulir algunos aspectos, pero determínese a cambiarlos y verá cómo las situaciones favorables aparecen.

Tome el ejemplo de estrellas del deporte, la música, la religión, la ciencia, del mundo empresarial… o tal vez el de su vecino. Millones de individuos han tenido un nacimiento con pocos recursos económicos, pero a base de tenacidad y trabajo arduo, han logrado adquirir el objeto preciado.

¿Cuestión de suerte? Para ellos, este factor es relativo, ya que con esfuerzo y pasos concretos, los caminos terminan por abrirse.

Si usted desea ser de esos personajes de éxito, póngase en acción de inmediato. Su vida personal y familiar mejorará sustancialmente. No tiene nada que perder, y sí mucho que ganar.

Fuentes consultadas

Rogelio Fuentes, Tel.: 2471-6330; Cristina Monroy: anacristina.monroy@gmail.com.

(*) Nombre ficticio.

Frases

•“El más terrible de todos los sentimientos, es tener la esperanza muerta”. - Federico García Lorca.

•“En la pugna entre el arroyo y la roca, siempre triunfa el arroyo... no porque sea muy fuerte, sino porque persevera”. - H. Jackson Brown.

•“La desesperanza está fundada en lo que sabemos, que es nada, y la esperanza sobre lo que ignoramos, que es todo”. - Maurice Maeterlinck.

•“Es intentando lo imposible como se realiza lo posible”. - Henri Barbusse.

Motivación: Levántese de las caídas

Pequeños consejos que le ayudarán a superar obstáculos:

Evalúe la situación y busque posibles soluciones.

Actúe con determinación.

Jamás pierda la esperanza. Mantenga una mente positiva y repita frases como “puedo lograrlo”.

Las caídas son imporantes como aprendizaje, pero lo más valioso es levantarse.

¿Su sueño parece imposible? ¿Ya lo intentó? Si no lo ha hecho, persevere hasta alcanzarlo. Los grandes logros requieren grandes esfuerzos.

Google